El reto de la digitalización

Publicado en Periódico de Aragón en Junio 2016

Una cadena es tan fuerte como lo es el más débil de sus eslabones. Este aforismo siempre me ha sugerido la necesidad de trabajar intensamente en aquellas partes de los procesos de trabajo que pasan desapercibidas frente a otras más llamativas o atractivas.

En el mundo de las organizaciones empresariales el foco se suele situar en todo aquello que ocurre a partir del momento de la contratación de personas para el desarrollo de un producto. Pocos miran al eslabón necesario, pero muchas veces oculto, de la formación para trabajar. Y ahí, hoy, nos encontramos con un reto impresionante: la digitalización. Este reto es en realidad oportunidad, pero es necesario que esta parte de la cadena, este eslabón, se refuerce. Hablo de todo tipo de formación, pero especialmente de la universitaria.

Ya es un mantra que a día de hoy somos incapaces de predecir las profesiones que serán reclamadas por un mercado de trabajo global y digitalizado. Ante esta situación seguir educando para las profesiones de hoy en día es un anacronismo. Entonces ¿qué hacer?. Si no puedes perseguir a la veloz tecnología, al menos prepárate para aprovecharla, para ser lo más flexible, creativo, y ágil con ella. Y en esta dimensión hablo, sí, de las manidas competencias, pero también de los valores, de la educación, de lo profundo… Un mundo más digitalizado precisa cada vez más de personas más humanas, más educadas, más cultas, capaces de aplicar al entorno tecnológico el enorme patrimonio de la cultura y valores humanos. Me asusta, me preocupa la desaparición de la filosofía de las pruebas de acceso a la universidad, la desaparición de la ética en los currículum universitarios, la desaparición de las filologías, la historia…el mundo que viene gira en el exterior a toda velocidad tecnológica, y necesitamos un eje, un centro, y ese es el ser humano. Volver a la centralidad del hombre, volver a lo esencial, a lo sustantivo, y hacer de ello el eslabón más fuerte de la cadena, y no su parte más débil.

Carlos Piñeyroa Sierra

@carlospineyroa

Publicado el 26/01/17  // Temas: Sin categoría

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