Archivo del mes: 03 / 19

El desastre de la mediación en Aragón

Articulo publicado en Heraldo de Aragón en sección de Opinión en Marzo 2019

Esto no puede seguir así. Termina otra legislatura y el estado de la mediación en Aragón es lamentable. Una comunidad autónoma que comenzó siendo pionera en la instauración de prácticas restaurativas, termina una legislatura más sin rumbo, sin estrategia, y con un páramo de iniciativas vacuas que nos ha llevado a la cola de España en el desarrollo de políticas de Justicia Restaurativa.

En el año 2005 se constituye la Asociación ¿hablamos? para establecer en Aragón prácticas de mediación penal, en el que víctima e infractor pudieran, a través del diálogo, encontrar una reparación moral y material, la primera, y la asunción de la plena responsabilidad del delito, la segunda. Fuimos en aquel año, de la mano del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y de la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Aragón, la cuarta comunidad autónoma en España en establecer un servicio de mediación penal intrajudicial. En el año 2010, el propio Gobierno de Aragón firma con nosotros, con el CGPJ y con la Fiscalía, un convenio para la extensión de la mediación penal al conjunto de Aragón.

La Dirección General de Justicia e Interior del Gobierno de Aragón comenzó la legislatura con la publicación de una convocatoria de subvenciones para el impulso de la mediación intrajudicial, convocatoria de la que excluyó a las entidades sociales que veníamos prestando estos servicios, ignorando así los propios convenios firmados por el Gobierno de Aragón. Tuvimos que comparecer en la Comisión de Peticiones y Garantías de las Cortes de Aragón, para obtener el acuerdo de todos los partidos para no ser excluidos de la convocatoria de dichas subvenciones. Y así fue, la Dirección General rectificó en la convocatoria de 2018 e incluyó a las entidades sociales entre las destinatarias de su acción. La Asociación ¿hablamos? concurrimos y obtuvimos la adjudicación de la mediación penal intrajudicial en todo Aragón, para lo cual recibimos una subvención de 34.000 euros.

El resultado de esta convocatoria es que la Asociación ¿hablamos? ha realizado en el año 2018 más de 50 mediaciones, record de toda la historia en esta comunidad, abarcando tanto las capitales de provincia como los partidos judiciales rurales, y todo ello gracias a una labor ingente de información, sensibilización y formación de las diferentes oficinas judiciales y operadores jurídicos. A lo largo de todo este tiempo nos hemos encontrado con la máxima indiferencia por parte de la Dirección General, como lo acredita el no haber tenido respuesta alguna a los informes que voluntariamente remitimos a la Dirección General sobre la evolución mensual del proyecto subvencionado.

La convocatoria de 2018 sólo alcanzaba de Enero a Septiembre de ese año, la Dirección General dijo entonces que quien quisiera mediación tenía que acudir al beneficio de justicia gratuita, aún a sabiendas que, en toda la historia de este servicio, jamás se ha derivado una mediación por esta vía. La Asociación ¿hablamos? decidimos que, en tanto no se convocaran nuevas subvenciones, seguiríamos prestando el servicio a nuestra costa, como lo habíamos hecho en nuestros catorce años de existencia. La nueva convocatoria para 2019 se realiza en Diciembre de 2018, con periodo de ejecución Diciembre 2018-Septiembre 2019 (sic), y aún a día de hoy, Marzo de 2019, no hay resolución expresa, a pesar de que ya hay resolución provisional comunicada a todas las entidades. Resolución provisional que nos otorga la mitad de la cantidad concedida en 2018: es decir, que cuando hemos extendido la mediación penal como nunca antes en Aragón, en vez de apoyarla financieramente se restringe a la mitad…

La puntilla a todo este desaguisado nos llega con el resultado de la aprobación de la liquidación de la subvención del 2018, en el que se nos reconoce sólo la correcta justificación del 40% de los gastos. Algo inaudito ya que en nuestros catorce años de historia, todas las ayudas que hemos recibido han sido justificadas al 100% sin problema alguno. Otro desastre más.

Esta comunidad requiere de estrategia y de seriedad en la implementación de la mediación penal en Aragón, pero este no es el camino. Algo habrá que hacer, y desde luego nosotros no vamos a reblar para conseguirlo. Está en juego nada más y nada menos que la Justicia Restaurativa en Aragón.

Carlos Piñeyroa Sierra.

Presidente de la Asociación ¿hablamos?, asociación para la mediación penal, penitenciaria y gestión de la convivencia en Aragón.

Publicado el 26/03/19  // Temas: Sin categoría

Diálogos apreciativos

Artículo publicado en Heraldo de Aragón, sección de Opinión en Febrero 2019

¿Nos sentimos orgullosos de nuestro país, España? ¿reconocemos los avances que se producen y los visibilizamos para lanzarnos a nuevos retos? O más bien al contrario ¿creemos que este país es un desastre y que más que avanzar retrocedemos?. La España cainita, los intereses creados, las luchas de identidad, muchas veces nos hacen perder el norte. Sin embargo, sí, hay razones para la esperanza en este país.

Desde el punto de vista político y si acudimos a los indicadores cualitativos, podemos advertir cómo sólo cuatro países del G20 (Canadá, Australia, Alemania y Reino Unido) puntúan mejor que España en el índice de democracia que mide anualmente la Ong americana Freedom House. Detrás de España quedan países como Francia, Bélgica, Italia y Portugal. Más aún, según Democracy Index de The Economist sólo existen 20 democracias plenas en el mundo y España es una de ellas. Nuestro país obtiene un 8,08 en este estudio que evalúa aspectos como el pluralismo político o las libertades civiles de 143 estados.

Desde el punto de vista económico, somos la decimocuarta potencia económica del mundo, según el FMI. Las cifras macroecónomicas no dejan de mostrarnos que hemos recuperado la senda del crecimiento, si bien es cierto sobrevive el problema general de la desigualdad creciente, y se otea en el horizonte un posible enfriamiento de la economía por la incertidumbre comercial. Pero seguimos creciendo por encima de la zona euro, y nuestra tasa de desempleo ha dejado lejos los cinco millones de parados del año 2013 para acercarse a los tres millones en 2019, con perspectivas de seguir creando empleo.

Entonces ¿por qué la vida política y social de este país está tan exacerbada?, uno llega a tener la sensación de que nada de esto importa, y que da igual cual sea la realidad que vivimos, que los españoles estamos anclados en una “realidad virtual” que nos impide apreciar nuestra propia realidad. Quizás sea porque seguimos viviendo en un país de polarizaciones. A mí, personalmente, me sigue sorprendiendo la facilidad con la que políticos y personas de la calle, nos enrocamos en determinadas posiciones que impiden de toda manera el diálogo constructivo. En esta concepción cuadrilátera de la vida, construir consensos resulta muy difícil y lo fácil, sin duda, es la confrontación permanente. Y me temo que nuestra historia nos muestra que esto es cultural, la esencia de nuestro adn, a garrotazos, que diría Goya.

En este contexto vienen a mí los Diálogos apreciativos, una metodología de trabajo orientada a organizaciones y sociedades, que plantea la construcción del futuro desde el reconocimiento del pasado y el presente de una sociedad, potenciando las fortalezas y arrojando luz sobre las carencias, para poder abordarlas en un futuro próximo desde la colaboración y el aprendizaje colectivo. Si fuéramos capaces de apreciar lo que tenemos como país, si nuestros políticos se empeñasen más en evidenciar a sus electores lo conseguido entre todos, más que soliviantarnos con sus guerras estériles y fratricidas para denostar al otro, si nosotros como ciudadanos nos reconociéramos como artífices de este país y no como meros espectadores del cuadrilátero político y económico, viviríamos más felices, y sin duda llegaríamos más lejos. En estos momentos cruciales de la evolución de la sociedad, abordar con seriedad el problema de la desigualdad, del cambio climático, de los flujos migratorios, de la revolución tecnológica, de la propia educación,… reclaman de nosotros todos nuestros esfuerzos y nuestro compromiso. Y hacerlo desde una visión apreciativa, de reconocimiento, para impulsarnos hacia estos retos, seguramente será más productivo que seguir perdiendo el tiempo en esa “España virtual” que en modo alguno se corresponde con la realidad, y que nos lastra y nos estanca, sin capacidad alguna para avanzar y ser dueños de nuestro destino, embebidos como estamos en un rifirrafe permanente que nos aleja de lo verdaderamente importante.

Carlos Piñeyroa Sierra

Director de Innovación abierta de Grupo Init. Freelance en innovación en dirección de personas

Publicado el 26/03/19  // Temas: Sin categoría