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Tendencias 2020 (II). Desigualdad

Artículo publicado en Febrero en Heraldo de Aragón en la sección Tribuna. Opinión

Si el pasado mes de Enero iniciaba esta serie de tendencias para el año 2020 hablando de la Emergencia Climática, en esta ocasión toca hablar sobre la Desigualdad, como una de las realidades que a mi entender marcará no sólo el año que comienza sino también la década.

Hans Rosling en su libro “Factfulness” tras muchos años de estudio de datos relativos a los avances de la Humanidad, concluye, entre otras cosas, que la realidad es mucho más optimista que lo que aparentemente los medios de comunicación nos cuentan. El dato, dice, aporta realidad frente a un imaginario colectivo construido, no siempre veraz. Vayamos pues con el dato veraz: Intermón Oxfam acaba de publicar su Informe Anual sobre Desigualdad donde, una vez más, pone de manifiesto que la brecha de desigualdad en el mundo, no sólo no se cierra, sino que se expande (el 1% más rico del planeta posee tanta riqueza como el 99% restante).

Esta realidad es contundente, y no podemos obviarla. Para ello, para gestionarla, han surgido diversos modelos económicos que intentan revertir los efectos perniciosos de desigualdad que la economía actual genera, poniendo en el centro a la persona y asegurando parámetros de justicia social en la toma de decisiones económicas. Modelos económicos como la Economía del Bien Común, Capitalismo Consciente o el movimiento BCorp, que fundamentalmente se centran en: a) Una nueva concepción de los proveedores entendidos estos como  parte de la propia cadena de valor, y donde las exigencias sociales y medioambientales de la principal no son ajenas a los mismos. b) Trabajadores entendidos como colaboradores, donde la gobernanza de la organización queda sujeta a la participación y el sentido de compromiso interno de todos, y donde la diversidad empresarial es entendida en su dimensión global de representación de una sociedad que en sí misma es diversa, c) La consideración de los clientes como parte activa de la organización, donde los valores de la honestidad, la transparencia, la justicia y la información veraz, son tan importantes como el precio o la calidad del producto, d) Un modelo económico llamado a estar atento a las asimetrías que el mismo genera, obviando así un supuesto equilibrio natural de la oferta y la demanda, o una corrección basada exclusivamente en términos economicistas.

De todos ellos permítanme que en esta ocasión les llame la atención sobre la Economía del Bien Común, liderada por el austriaco Cristian Felber, cuyo modelo económico sienta bases certeras contra la desigualdad en un plano macro y microeconómico. Algunas de sus consideraciones, que les apunto simplemente para despertar su curiosidad son, por ejemplo en el nivel micro, que sigue habiendo empresas en los que el CEO de la compañía cobra entre quinientas y mil veces más que lo que cobra su trabajador de menor nivel, preguntándose sinceramente si el valor real que aporta aquel se corresponde con su retribución o la misma es especulativa y es generadora de desigualdad, o a nivel macro en otorgar a los municipios, administración más próxima, un papel relevante en la construcción real de redes de economía justas, donde la política fiscal sea generosa con quien empieza y exigente con quien ya ha alcanzado un determinado nivel (paradoja que el emprendimiento en España conoce bien, toda vez que quien empieza paga lo mismo, y en ocasiones más, que quienes han alcanzado madurez y expansión), o una política fiscal generosa con quien crea condiciones justas para las personas y el planeta, y gravosa para quien no toma en consideración las condiciones sociales y ambientales en las que produce o distribuye.

La desigualdad lamentablemente es una tendencia de comportamiento alcista, la buena noticia es que ya, miles de empresas, y algunos gobiernos, optan por modelos económicos más justos. Curiosamente el cambio de tendencia depende de usted, en su condición de consumidor, trabajador, empresario, ciudadano y elector. Invirtamos entre todos esta lamentable tendencia. Está en nuestra mano.

Carlos Piñeyroa Sierra

Director de Conversaciones e Innovación abierta de Grupo Init, y free lance en Innovación en Dirección de Personas

Publicado el 28/02/20    // Temas: Sin categoría

Tendencias 2020: Emergencia Climática

Artículo publicado en Heraldo de Aragón sección Opinión en Enero 2020

Todos los años las más importantes consultoras del mundo lanzan sus previsiones sobre lo que será tendencia en los próximos doce meses que tenemos por delante. Desde la humilde atalaya de quien ve nuestra realidad desde este rincón de la innovación abierta, creo que a nivel mundial y local podemos hablar de tres claras tendencias que impactarán con fuerza en nuestra economía: Emergencia Climática, Desigualdad y Tecnología 5G. Permítanme que a lo largo de los próximos tres artículos las desgrane, ofreciéndoles lo que desde mi punto de vista, será determinante y crucial en cada una de ellas.

En este mundo en el que todo va tan rápido y hacemos tan manidas las expresiones de tanto usarlas, que, finalmente las vaciamos de contenido, convirtiéndolas en comodities, aunque mantengan su enorme carga conceptual, hemos tenido que transitar de “cambio climático” a “emergencia climática” para verdaderamente darnos cuenta que, o actuamos, o todo cambiará en nuestra contra… quedan pocas palabras en nuestro lenguaje que vayan más allá de “emergencia”, lo que evidencia que nosotros mismos, aventuramos un extremo final, que difícilmente retrocederá si no nos ponemos manos a la obra.

La reciente carta de Larry Fink, presidente y CEO de Blackrock, la mayor gestora de fondos del mundo, advirtiendo sobre el giro de sus intervenciones de  inversión exclusivamente en empresas sostenibles, evidencia que efectivamente hemos tocado el extremo y que ya no vale sólo un éxito financiero, sino que el mismo debe ir acompañado de un impacto positivo para el planeta y para la sociedad. Es el mismo mensaje que a mediados de 2019 lanzó al mundo la Business Round Table, la asociación que aglutina a cientos de CEOs de las más influyentes compañías americanas (Walmart, JPMorgan, Johnson&Johnson,…) invitando a todos sus miembros a “reinventar la economía buscando un impacto en sus actividades más allá del económico”.

Y es que a día de hoy, según el informe de emisiones del Programa Oficial de Naciones Unidas para el Cambio Climático, aunque cumpliéramos (que no lo hacemos) todos los compromisos nacionales del Acuerdo de París, todavía estaríamos en un incremento de 3,2 grados de la temperatura del planeta para 2050, algo que resulta inasumible para el propio planeta y para el ser humano. Para cumplir con los objetivos (limitar la subida de las temperaturas a no más de 1.5 grados en 2050), las emisiones de CO2 deben descender en torno a un 7,6 % al año desde 2020 hasta 2030.

Ya hay signos de esperanza comprometidos con la acción. Algunos movimientos mundiales como la Comunidad BCorp (en la que se encuentran empresas de la talla de Bens&Jerry, Patagonia, Ecoalf, o Danone) han lanzado su propio reto de reducir a cero sus emisiones netas de gases de efecto invernadero para el año 2030. El ejemplo no tardará en ser seguido, y veremos en este año 2020 nuevos compromisos empresariales y gubernamentales para hacer frente a este monstruo que nosotros mismos hemos creado.

Pero como dice Victor Viñuales, director de Ecodes, y seguramente la persona en nuestro país que con más pasión ha defendido, ya desde hace muchos años, la descarbonización de la economía, vivimos un momento feliz, en el que la economía tradicional se suma al reto, tantas veces denunciado, de hacer una economía verde e inclusiva; pero igualmente corremos el riesgo, una vez más el desgaste de las palabras, de surfear esta ola, vaciarla de contenido, llenarla de postureo, y conformarnos con lo evidente, cuando en realidad es el momento de ir más allá, de exigirnos más, porque no es que no haya tiempo, es que vamos hacia el extremo cada vez más rápido.

La emergencia climática deviene así sin duda como la tendencia que debería sacar del ser humano, y de las empresas en las que se organiza, lo mejor de nosotros mismos, para salvar aquello que es propiamente nuestro, nuestro planeta, nuestra vida. Este año 2020, si algo será, será emergencia climática.

Carlos Piñeyroa Sierra

Director de Conversaciones e innovación abierta de Grupo Init. Freelance en Innovación en Dirección de Personas.

Publicado el 30/01/20    // Temas: Sin categoría

Somos nosotros

Artículo publicado en la sección Tribuna de Heraldo de Aragón en Diciembre 2019

Una sociedad que avanza no lo hace solo en el aspecto económico. Éste no deja de ser un reflejo de todo lo que subyace en el entramado social. Una sociedad que es justa, tendrá una economía justa. Una sociedad que es generosa, tendrá una economía generosa. Una sociedad que está formada, tendrá una economía competente.

Nuestra mirada a la sociedad, tradicionalmente, se realiza hacia aspectos evidentes. Pero tengo para mí, que en lo profundo de nuestro iceberg como sociedad, cada vez menos, miramos aquello, que, como decía el Principito, es invisible a los ojos, pero es determinante para nosotros como sociedad. Y, no, no me refiero en esta ocasión al amor, que podría ser, perfectamente, sino a la educación. Vivimos en una sociedad donde cada vez más la falta de unos principios mínimos de educación son cada vez más evidentes, y fuera de lo que se pueda pensar, impactan de lleno en la manera en la que nos relacionamos, consumimos, producimos,…He llegado a este punto de reflexión, negándomelo a mí mismo en varias ocasiones bajo el pretexto del prejuicio de que me hago mayor, de que cualquier tiempo pasado fue mejor, de falta de adaptación a lo nuevo,…pero finalmente, me miro en lo profundo y me digo a mí mismo, que en esta ocasión los prejuicios no me condicionan, sino que más bien es una evidencia. Y al mirarme, me respondo, que precisamente, son tantas las ocasiones en las que hago dejación de evidenciar esa falta de respeto, que me convierto en cómplice de ésta, por omisión de mi deber de socorro de nuestro patrimonio cultural.

Y cuando digo patrimonio cultural, digo bien, porque me temo que estamos en presencia de un eslabón perdido, que si nadie le pone remedio, conseguirá dar por normalizados determinados comportamientos, que, desconectados de nuestra educación, no tendrán referente en oposición con el que compararse. Así pues creo que somos nosotros, quienes callamos, o dejamos pasar como buenos, determinados comportamientos, los que somos corresponsables de esa pérdida de patrimonio cultural.

Somos nosotros los responsables de que la gente ponga la música del móvil a todo volumen en el autobús sin importar el respeto al resto de personas, somos nosotros quienes no nos importa que no se ceda el asiento a las personas mayores en el transporte público, somos nosotros los que permitimos que unos pocos bravucones impidan a la mayoría atender o estudiar, somos nosotros los que con nuestro consumo televisivo normalizamos la zafiedad y el mal gusto, somos nosotros los que reímos mensajes de whatsapp que denigran a las personas o colectivos, somos nosotros los que aceptamos conversaciones denigrantes e insultantes en las redes, o incluso las estimulamos, somos nosotros los que obviamos comportamientos incívicos en la calle, o en nuestra comunidad de vecinos, olvidándonos de que no vivimos solos, somos nosotros los que obviamos la cultura del esfuerzo y jaleamos el éxito fácil de estrellas mediáticas, olvidando que nuestros hijos nos miran en todo momento como referente a emular en el comportamiento,…

Somos nosotros, sí, los que con nuestras omisiones, estamos logrando que lo esencial de la sociedad se diluya y sea sustituido por algo superficial, desconectado de nuestro patrimonio cultural, y sencillamente peor. Y es que en liderazgo hay un dicho que dice que cuando tú no lideras, el contexto lidera por ti. Y tengan la certeza de que esa dejación de responsabilidad, ese eslabón perdido, si no se evidencia, desaparecerá, y entonces algún día nos preguntaremos ¿cómo hemos llegado a esto, cómo hemos llegado a esta sociedad, a esta economía, a esta manera de relacionarnos…?, y nos veremos obligados a contestarnos: fuimos nosotros.

Carlos Piñeyroa Sierra

Director de Conversaciones e Innovación abierta de Grupo Init. Freelance en Innovación en Dirección de Personas.

Publicado el 19/12/19    // Temas: Sin categoría

¿Quién le pone el cascabel al gato?

Artículo Publicado en la sección de Opinión Tribuna de Heraldo de Aragón en Octubre 2019

En mi colaboración con Heraldo de Aragón del pasado mes de Septiembre escribía sobre la importancia del binomio “inmigración y pensiones” en virtud del cual, y basado en informes estadísticos, la economía española necesitará para la supervivencia del actual sistema de pensiones que para “2050 los inmigrantes supongan entre el 43,4% y el 47,1% del total de residentes en España”. Permítanme que, ahondando en esta idea, traiga ahora a colación un nuevo elemento que convierta ese binomio en un trinomio singular: “inmigración, pensiones, y educación”.

César Alierta, presidente de la Fundación Telefónica, y buen conocedor del sistema educativo español presente, y más importante aún, conocedor de las necesidades educativas presentes y futuras que reclama el sistema empresarial actual, advertía en la pasada edición del South Summit celebrado en Madrid hace unas semanas que “sólo en España hubo en 2018 hasta 300.000 puestos de trabajo que no se pudieron cubrir, porque el sistema educativo no los produce” y en concreto cifró en 2,5 millones el número de puestos de trabajo digitales que necesitará España en los próximos tres años.

La propia Fundación Telefónica es la que ha importado de Francia el modelo 42, modelo educativo en programación, al margen de acreditaciones y presupuestos formales, en el que cualquier persona, independientemente de su edad y formación previa, termina siendo un especialista en programación, hasta el punto tal, que gran parte de ellos son reclamados por las empresas incluso mucho antes de finalizar sus estudios. El éxito está en saber reclutar a personas cuyas actitudes ante el aprendizaje demuestren pasión, entrega, y vocación por la superación personal.

Las Hijas de la Caridad de San Vicente Paúl están desarrollando dos programas del Gobierno de España, uno de protección internacional y otro de protección humanitaria en el que acogen a personas que huyen de conflictos bélicos o están en riesgo de exclusión por su condición de asilados o inmigrantes en situación de ilegalidad. El principal problema de estos programas gubernamentales es que tienen una duración determinada en los que, supuestamente, transcurrida la misma, las personas tienen que autoabastecerse. Sin embargo estamos hablando de personas con unas actitudes de superación espectaculares, que han sobrevivido a condiciones extremas, y cuya vocación por la superación personal está fuera de toda duda. Para estas personas entrar en el ciclo formativo académico español resulta muchas veces complicado porque la inmediatez de sus necesidades más básicas, una vez terminados los programas de acogida, no les permiten destinar su valioso tiempo a la formación sino al trabajo en cualesquiera circunstancias y condiciones.

Sabemos que necesitamos más personas para sostener nuestro sistema de pensiones en el futuro, sabemos que la inmigración es necesaria para cubrir esa cifra, y deseamos que esa inmigración trabaje para que pueda dignificar su vida y pueda producir riqueza y bienestar en nuestra sociedad. Tenemos empleos digitales no cubiertos por nuestro propio sistema educativo y laboral, sabemos que esos empleos digitales no precisan de ciclos formativos largos y formales, sino actitudes como el afán de superación, la entrega y la pasión por salir adelante. Tenemos personas cuyas vidas nos hablan de huidas de conflicto bélico, abandono de sus casas y profesiones, y búsqueda desesperada de un mejor futuro para ellos y los suyos construidos desde su propio esfuerzo. ¿Es necesario que haga yo la correlación, o es una correlación natural inmigración, pensiones y educación?. A ver quien le pone el cascabel al gato.

Carlos Piñeyroa Sierra. Director de Conversaciones e Innovación abierta Grupo INit. Free lance en Innovación en dirección de personas

Publicado el 25/10/19    // Temas: Sin categoría

Pensiones e inmigración. Una realidad poliédrica que nadie nos cuenta

Artículo publicado en Septiembre en la sección Tribuna de Opinión de Heraldo de Aragón

En el año 2018 Bill Gates regaló a todos los graduados de Estados Unidos el libro de Hans Rosling “Factfulness”, un libro que muestra diez razones por las que estamos equivocados sobre el mundo y por qué las cosas están mejor de lo que pensamos. Y lo hace mediante dos afirmaciones complementarias: los datos son imprescindibles para conocer la realidad en la que vivimos, y por lo tanto, son imprescindibles para tomar decisiones, pero los datos deben acompañarse de una serie de principios, que hacen que la mirada siempre deba ser poliédrica, porque un dato, por sí mismo, es insuficiente para acertar en la siempre compleja toma de decisiones.

El pasado 25 de Agosto este diario publicaba una noticia muy interesante y demoledora por la contundencia de sus datos: el sistema de pensiones en España, que ya consume el 12,1% de nuestro PIB requiere, según la Autoridad Fiscal Independiente (Airef), que nuestra población incremente en 10 millones de habitantes de aquí al 2050, así como su tasa de población activa debería alcanzar el nivel alemán del 70%. Añadía que organismos internacionales como el FMI preveían para España un incremento necesario de la población inmigrante de hasta 5,5 millones más. Y apelando a un estudio de Carmen Ródenas, profesora de Análisis Económico de la Universidad de Alicante, que aglutina la información al respecto de Airef, Instituto Nacional de Estadística, y organismos internacionales como el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo y Eurostat, agencia estadística europea, para “2050 los inmigrantes deberían suponer entre el 43,4% y el 47,1% del total de residentes en España”.

Dos esferas de realidad diversa, las pensiones y la inmigración, se tocan en una realidad poliédrica, económica y social. Desde el punto de vista político, el debate de las pensiones se ha centrado siempre en el cuestionamiento del modelo de reparto y la necesidad del estímulo del ahorro como la expresión de un sistema mixto privado complementario del público. Y el debate de la inmigración se ha centrado siempre en la condición legal o no de la misma, y en el riesgo de la pérdida de identidad en un debate cultural a favor o en contra del multiculturalismo. Pero hete aquí, que pensiones (economía) está íntimamente vinculado a inmigración (social), a pesar de que ningún partido político esté planteando de manera clara y diáfana a la sociedad esta realidad poliédrica.

Sería por lo tanto de mucho interés, que nuestra clase política comenzara desde ya a abandonar discursos simplistas sobre ambos extremos. De quienes denuestan la inmigración sin más, por un criterio social y de identidad, y de quienes reducen el mismo a una cuestión humanitaria de café para todos, desprovista de la complejidad, precisamente humanitaria, de evitar la explotación delictual del ser humano, y la complejidad económica de asegurar que la incorporación de nuevas personas en nuestro país deba estar equilibrada para atender tanto a un reconocimiento efectivo del derecho de migración, como a la necesidad de mantener una tasa de ocupación efectiva que permita el sostenimiento de nuestro pilar social (de todos, nacionales e inmigrantes).

Realidad poliédrica, compleja, más allá del dato, pero donde el dato ancla una evidencia sobre la que debe pivotar la aproximación política. Y la ciudadanía deberíamos saberlo, para evitar extremos poco beneficiosos para nuestro país, y para el mundo. La virtud, siempre, se encuentra en el medio.

Carlos Piñeyroa Sierra

Director de Conversaciones e Innovación abierta de Grupo Init. Free lance en Innovación en Dirección de Personas.

Publicado el 20/09/19    // Temas: Sin categoría

Nuevos modelos de aprendizaje

Artículo publicado en Heraldo de Aragón Julio 2019 en la sección Tribuna Abierta

Vivimos en un mundo en el que todo cambia. La tecnología transforma todo cuanto nos rodea, sociedad, trabajo, relaciones… Podemos afirmar con seguridad que ni somos capaces de predecir el cambio, ni siquiera de interpretar las claves para gestionarlo una vez reconocido. Es el tiempo de la incertidumbre, Es el tiempo del final de las certezas.

Y no solamente todo cambia, sino que cada vez lo hace más rápido. Es lo que se conoce como el principio de la Red Queen Race, o el principio de la carrera de la reina de corazones: cuanto más rápido cambian las cosas, más rápido tienes que moverte para estar en el mismo lugar. Y es que cuando uno evoluciona, evoluciona igualmente el resto de organismos del sistema, así como el propio  sistema, el entorno. ¿y cómo podemos vencer esa Red Queen Race? Decía Darwin que “no son las especies más fuertes las que sobreviven, ni las más inteligentes, sino aquellas que son más sensibles al cambio“, Cuando el mundo está constantemente cambiando, la velocidad a la que tú puedas aprender es lo único que puede darte una ventaja sostenible en el largo plazo. Así pues, el aprendizaje, deviene como una ventaja competitiva de primer orden para abordar este entorno de incertidumbre permanente. Experimentar, aprender, adaptarse.

Pero si esto es así ¿en qué medida estamos transformando los propios modelos de aprendizaje para adaptarnos? Acostumbrados a transmitir certezas ¿cómo se forma en un mundo donde las certezas no existen, dónde la única certeza es el cambio?.

Si miramos el sistema educativo actual, advertimos nuevas formas de aprendizaje que revelan nuevas formas de entender el qué y el cómo del aprendizaje. Las inteligencias múltiples de Gardner, la gestión por proyectos, o la más reciente e innovadora LearnLife, movimiento europeo de aprendizaje basado en la configuración de itinerarios formativos individualizados donde el alumno decide qué, cómo y cuándo debe aprender.

Si acudimos al sistema universitario, además del revolucionario modelo finlandés de Team Akademia, que desarrolla un aprendizaje basado en learning by doing,aprender haciendo, llevado al límite tal que, los estudiantes constituyen su empresa real el primer día lectivo, con el fin de generar ingresos que les permita financiar su itinerario formativo por diferentes países del planeta. O el más reciente y revolucionario movimiento 42, adoptado en España por Telefónica 42, en el que no hay títulos académicos, sino que se aprende bajo las bases del peer to peer, el trabajo colaborativo, la gamificación, y la necesidad de dar respuestas a retos reales de empresas.

En el ámbito de la empresa una palabra, una realidad, ocupa todo el espacio: Lifelong learning: aprendemos en todo momento, formal e informalmente, consciente e inconscientemente y los canales de aprendizaje se multiplican. Algunas soluciones en marcha: a) soluciones digitales: bite size videoscon los que de un plumazo aprender a hacersin rodeos, aprendizaje inmersivo (realidad virtual, aumentada, hiperexperiencias,…) moocs, conocimiento de primer nivel accesible en todos los rincones del planeta… b) soluciones metodológicas:, aprendizaje colaborativo, donde las comunidades de aprendizaje y de práctica adquieren un protagonismo fundamental… c) soluciones de acreditación del conocimiento como el blockchain que en nada comenzará la certificación de competencias y conocimientos sin necesidad de título alguno que lo acredite.

Si de lo que han leído hasta aquí tienen la sensación de que se decantan certezas en los nuevos modelos de aprendizaje permítanme que lo someta a cuestionamiento… se habla ya de la capacidad del cerebro para aprender de manera permanente, de su plasticidad para adaptarse, pero esa plasticidad requerirá de algo tan novedoso como la capacidad para desaprender…¿podremos aprender indefinidamente? ¿Sabremos desaprender?…. Dudas, incertidumbres, que rodean al mayor factor de adaptabilidad al cambio: el aprendizaje.

Carlos Piñeyroa Sierra

Director de Conversaciones e Innovación abierta de Grupo Init. Free lance en Innovación en Dirección de Personas

Publicado el 9/07/19    // Temas: Sin categoría

Para un diálogo fructífero. Apuntes para después de la batalla electoral

Artículo publicado en la sección Tribuna de Opinión de Heraldo de Aragón. Junio 2019

En el ámbito de la innovación, cambio de paradigma, es el movimiento conceptual que realizas para cambiar de manera radical el enfoque de un asunto. Se trata de cambiar el marco en el que suceden las cosas, para encontrar soluciones alternativas a las habituales. Ahora que ha terminado la batalla electoral, bronca, como casi siempre, o más que nunca, quizás realizar este ejercicio de cambio de paradigma pueda ser una buena solución para salir, de la que seguro se avecina, vuelta de tuerca de la bronca política.

Propongo un cambio de paradigma en el que, una vez dilucidado quien gobernará nuestras ciudades y comunidades autónomas, todos los esfuerzos de todos los partidos políticos se tornen hacia el bien común, no hacia el bien de los intereses del partido, sino del bien común, del servicio público. Y para ello, no dejo huérfanos a nuestros líderes, sino que les propongo que lean el viejo libro de William Ury y Roger Fisher “Obtenga el Sí” en el que, respaldados por los conocimientos de la Universidad de Harvard, ambos autores daban cuatro consejos claros para lograr el consenso y el bien común de las partes en conflicto, que en periodo electoral, somos todos.

En primer lugar nos proponen “separar las personas del problema”, es decir, discutamos sobre el bien común, sobre el fondo del asunto, no sobre si uno u otro es de una u otra manera en su vida personal o profesional. En segundo lugar, y muy importante, “centrarse en los intereses, no en las posiciones”. Para ello distingan la posición como el enroque, y el interés como aquello que subyace en ese enroque. Dos niños discuten por una única naranja, ahí su posición, los dos quieren la única naranja, pero uno quiere la pulpa y el otro quiere la cáscara, ahí sus intereses. El diálogo siempre ayuda a encontrar y descubrir los intereses. La bronca nos hunde en las posiciones. En tercer lugar, igualmente importante, “buscar soluciones de beneficio mutuo”, sabiendo que nadie, en un proceso de diálogo tiene derecho al 100% del reparto, y que la generosidad, y más en política alternante, es condición indispensable de diálogos duraderos. Finalmente, “establecer criterios objetivos para el seguimiento de la solución” porque es una condición de objetividad en la consecución del beneficio mutuo.

Además ambos autores nos proponen empezar a negociar siempre por los intereses comunes, porque eso nos permitirá generar una corriente positiva, continuar con los intereses complementarios, que son aquellos sobre los que seguramente en las posiciones hay desacuerdo, pero en los intereses hay soluciones de beneficio mutuo, y terminar por los intereses opuestos, sabiendo que estos requerirán de nosotros mayor paciencia y creatividad.

Si nuestros políticos aplicaran estos cuatro principios, y este orden de actuación sobre la negociación, seguramente la bronca dejaría de existir, el bien común saldría ganando, y la ciudadanía estaríamos más tranquilos y pacificados. Por que….se imaginan, y ahí está el cambio de paradigma, que nuestros políticos estos días dijeran “¿en qué podemos ayudar para que aquello en lo que estamos de acuerdo para nuestra ciudad o comunidad salga de forma inmediata, aquello en lo que tenemos dudas, lo hablemos cuanto antes para poder encontrar soluciones válidas y aplicarlas cuanto antes, y aquello sobre lo que discrepamos, lo cocinemos a fuego lento, para encontrar alguna solución que, sin necesidad de estar completamente de acuerdo, siente las bases de una intervención en el medio y largo plazo, que en alternancia política, podamos preservar y apreciar en el futuro?…

Pero me temo, despertemos, que más bien lo que nos encontraremos serán frases del estilo, “nos encontrarán en una oposición firme” “tenemos cordones sanitarios” “por ahí no pasaremos, por aquí no pasarán”…o similares….al fin y al cabo, esto sólo son apuntes para después de la batalla electoral.

Carlos Piñeyroa Sierra

Director de Conversaciones e Innovación abierta de Grupo Init. Free Lance en Innovación en Dirección de Personas

Publicado el 15/06/19    // Temas: Sin categoría

¿Qué le piden los emprendedores a los políticos?

Artículo publicado en Heraldo de Aragón en Mayo 2019 Tribuna Abierta

A lo largo de las últimas cuatro semanas los representantes políticos de las cinco formaciones con representación en el actual consistorio zaragozano, PP, PSOE, ZEC, CHA, y Cs, se han reunido con los emprendedores del CIEM Zaragoza, incubadora del Ayuntamiento de Zaragoza gestionada por el Grupo Init, para presentarles de primera mano sus propuestas para el ecosistema emprendedor. Es lo que en el CIEM Zaragoza llamamos “Parlamentamos”. Y no es la primera vez que ocurre, sino que esta es la cuarta vez que, a lo largo de los nueve años de existencia del CIEM, la comunidad de emprendedores más vibrante de la ciudad de Zaragoza se junta con sus representantes para dialogar sobre las oportunidades actuales del emprendimiento en nuestra ciudad.

Para el ecosistema emprendedor de la ciudad cuatro son las propuestas por parte de los emprendedores: a) No son necesarias más incubadoras, sino aceleradoras, para la fase middle de escalar proyectos en fase semi madura (scale ups), que aglutine el talento de la ciudad en un espacio propio, capaz de generar relaciones sinérgicas de valor. b) Estimular eventos que pongan en contacto al sector empresa madura con Start up (corporate venturing), como por ejemplo ya hace Horizonte Factoría Laboratorio de Innovación abierta industrial impulsado desde el propio CIEM y Grupo Init. c) Al igual que han hecho otras ciudades como Bilbao, Barcelona o Madrid, necesitamos una estrategia de innovación y tecnología aplicada al desarrollo empresarial de la ciudad, sin esta estrategia, los emprendimientos que surgen no están conectados con nada en el territorio, lo que supone una orfandad respecto a sus posibilidades de crecimiento. Es necesaria por lo tanto la vertebración del tejido emprendedor al menos sobre dos o tres líneas estratégicas que aglutinen los intereses de la ciudad y permitan lanzarlas de manera coordinada y estratégica. d) Aprovechar el ecosistema emprendedor para dar respuesta a las necesidades de la ciudad mediante el planteamiento de retos municipales vinculados a la estrategia de la ciudad que puedan ser resueltos en formato Innovación abierta.

Como medidas específicas de apoyo a las start ups y proyectos emprendedores destacan: a) Destinar recursos municipales al apoyo de la internacionalización  y expansión nacional de Starts up locales, que pueda pasar por acciones como aprovechar la presencia del ayuntamiento en ferias internacionales/nacionales para llevar las propuestas de valor de los emprendedores zaragozanos vinculadas con la temática de la feria, o establecer ayudas para la difusión y divulgación de las start ups locales en eventos internacionales/nacionales que tengan lugar en la ciudad, b) A nivel fiscal trabajar sobre una discriminación positiva impositiva para las etapas de nacimiento y crecimiento de las start ups locales, c) A nivel de contratación pública establecer una discriminación positiva en los contratos públicos de servicios y compras para empresas emprendedoras, d) A nivel de desarrollo de I+D facilitar recursos para la innovación como puesta a disposición de recursos públicos para investigación e innovación,…e)  a nivel de financiación e inversión apostar por la colaboración con entidades de financiación e inversión de impacto social que sitúen a Zaragoza como una ciudad amigable en inversiones de impacto y finalmente f) a nivel de empleo estimular mediante ayudas la contratación de personas vinculadas a start ups, y especialmente del empleo femenino vinculadas al emprendimiento.

Todas estas medidas han surgido de la reflexión colectiva de más de cien personas que diariamente habitan el CIEM Zaragoza, una de las principales incubadoras de la ciudad. No pretendemos decirle a nadie lo que tiene que hacer, pero sin duda es un buen comienzo para iniciar una conversación en beneficio de nuestra ciudad. La receptividad por parte de todos los partidos políticos a esta actividad de “Parlamentamos” ha sido espectacular, y hay que reconocérsela. Ahora sólo nos falta pasar a la acción, ya eso es tarea de todos.

Carlos Piñeyroa Sierra

Director de Conversaciones e Innovación abierta de Grupo Init. Free lance en innovación en dirección de personas

Publicado el 14/05/19    // Temas: Sin categoría

El desastre de la mediación en Aragón

Articulo publicado en Heraldo de Aragón en sección de Opinión en Marzo 2019

Esto no puede seguir así. Termina otra legislatura y el estado de la mediación en Aragón es lamentable. Una comunidad autónoma que comenzó siendo pionera en la instauración de prácticas restaurativas, termina una legislatura más sin rumbo, sin estrategia, y con un páramo de iniciativas vacuas que nos ha llevado a la cola de España en el desarrollo de políticas de Justicia Restaurativa.

En el año 2005 se constituye la Asociación ¿hablamos? para establecer en Aragón prácticas de mediación penal, en el que víctima e infractor pudieran, a través del diálogo, encontrar una reparación moral y material, la primera, y la asunción de la plena responsabilidad del delito, la segunda. Fuimos en aquel año, de la mano del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y de la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Aragón, la cuarta comunidad autónoma en España en establecer un servicio de mediación penal intrajudicial. En el año 2010, el propio Gobierno de Aragón firma con nosotros, con el CGPJ y con la Fiscalía, un convenio para la extensión de la mediación penal al conjunto de Aragón.

La Dirección General de Justicia e Interior del Gobierno de Aragón comenzó la legislatura con la publicación de una convocatoria de subvenciones para el impulso de la mediación intrajudicial, convocatoria de la que excluyó a las entidades sociales que veníamos prestando estos servicios, ignorando así los propios convenios firmados por el Gobierno de Aragón. Tuvimos que comparecer en la Comisión de Peticiones y Garantías de las Cortes de Aragón, para obtener el acuerdo de todos los partidos para no ser excluidos de la convocatoria de dichas subvenciones. Y así fue, la Dirección General rectificó en la convocatoria de 2018 e incluyó a las entidades sociales entre las destinatarias de su acción. La Asociación ¿hablamos? concurrimos y obtuvimos la adjudicación de la mediación penal intrajudicial en todo Aragón, para lo cual recibimos una subvención de 34.000 euros.

El resultado de esta convocatoria es que la Asociación ¿hablamos? ha realizado en el año 2018 más de 50 mediaciones, record de toda la historia en esta comunidad, abarcando tanto las capitales de provincia como los partidos judiciales rurales, y todo ello gracias a una labor ingente de información, sensibilización y formación de las diferentes oficinas judiciales y operadores jurídicos. A lo largo de todo este tiempo nos hemos encontrado con la máxima indiferencia por parte de la Dirección General, como lo acredita el no haber tenido respuesta alguna a los informes que voluntariamente remitimos a la Dirección General sobre la evolución mensual del proyecto subvencionado.

La convocatoria de 2018 sólo alcanzaba de Enero a Septiembre de ese año, la Dirección General dijo entonces que quien quisiera mediación tenía que acudir al beneficio de justicia gratuita, aún a sabiendas que, en toda la historia de este servicio, jamás se ha derivado una mediación por esta vía. La Asociación ¿hablamos? decidimos que, en tanto no se convocaran nuevas subvenciones, seguiríamos prestando el servicio a nuestra costa, como lo habíamos hecho en nuestros catorce años de existencia. La nueva convocatoria para 2019 se realiza en Diciembre de 2018, con periodo de ejecución Diciembre 2018-Septiembre 2019 (sic), y aún a día de hoy, Marzo de 2019, no hay resolución expresa, a pesar de que ya hay resolución provisional comunicada a todas las entidades. Resolución provisional que nos otorga la mitad de la cantidad concedida en 2018: es decir, que cuando hemos extendido la mediación penal como nunca antes en Aragón, en vez de apoyarla financieramente se restringe a la mitad…

La puntilla a todo este desaguisado nos llega con el resultado de la aprobación de la liquidación de la subvención del 2018, en el que se nos reconoce sólo la correcta justificación del 40% de los gastos. Algo inaudito ya que en nuestros catorce años de historia, todas las ayudas que hemos recibido han sido justificadas al 100% sin problema alguno. Otro desastre más.

Esta comunidad requiere de estrategia y de seriedad en la implementación de la mediación penal en Aragón, pero este no es el camino. Algo habrá que hacer, y desde luego nosotros no vamos a reblar para conseguirlo. Está en juego nada más y nada menos que la Justicia Restaurativa en Aragón.

Carlos Piñeyroa Sierra.

Presidente de la Asociación ¿hablamos?, asociación para la mediación penal, penitenciaria y gestión de la convivencia en Aragón.

Publicado el 26/03/19    // Temas: Sin categoría

Diálogos apreciativos

Artículo publicado en Heraldo de Aragón, sección de Opinión en Febrero 2019

¿Nos sentimos orgullosos de nuestro país, España? ¿reconocemos los avances que se producen y los visibilizamos para lanzarnos a nuevos retos? O más bien al contrario ¿creemos que este país es un desastre y que más que avanzar retrocedemos?. La España cainita, los intereses creados, las luchas de identidad, muchas veces nos hacen perder el norte. Sin embargo, sí, hay razones para la esperanza en este país.

Desde el punto de vista político y si acudimos a los indicadores cualitativos, podemos advertir cómo sólo cuatro países del G20 (Canadá, Australia, Alemania y Reino Unido) puntúan mejor que España en el índice de democracia que mide anualmente la Ong americana Freedom House. Detrás de España quedan países como Francia, Bélgica, Italia y Portugal. Más aún, según Democracy Index de The Economist sólo existen 20 democracias plenas en el mundo y España es una de ellas. Nuestro país obtiene un 8,08 en este estudio que evalúa aspectos como el pluralismo político o las libertades civiles de 143 estados.

Desde el punto de vista económico, somos la decimocuarta potencia económica del mundo, según el FMI. Las cifras macroecónomicas no dejan de mostrarnos que hemos recuperado la senda del crecimiento, si bien es cierto sobrevive el problema general de la desigualdad creciente, y se otea en el horizonte un posible enfriamiento de la economía por la incertidumbre comercial. Pero seguimos creciendo por encima de la zona euro, y nuestra tasa de desempleo ha dejado lejos los cinco millones de parados del año 2013 para acercarse a los tres millones en 2019, con perspectivas de seguir creando empleo.

Entonces ¿por qué la vida política y social de este país está tan exacerbada?, uno llega a tener la sensación de que nada de esto importa, y que da igual cual sea la realidad que vivimos, que los españoles estamos anclados en una “realidad virtual” que nos impide apreciar nuestra propia realidad. Quizás sea porque seguimos viviendo en un país de polarizaciones. A mí, personalmente, me sigue sorprendiendo la facilidad con la que políticos y personas de la calle, nos enrocamos en determinadas posiciones que impiden de toda manera el diálogo constructivo. En esta concepción cuadrilátera de la vida, construir consensos resulta muy difícil y lo fácil, sin duda, es la confrontación permanente. Y me temo que nuestra historia nos muestra que esto es cultural, la esencia de nuestro adn, a garrotazos, que diría Goya.

En este contexto vienen a mí los Diálogos apreciativos, una metodología de trabajo orientada a organizaciones y sociedades, que plantea la construcción del futuro desde el reconocimiento del pasado y el presente de una sociedad, potenciando las fortalezas y arrojando luz sobre las carencias, para poder abordarlas en un futuro próximo desde la colaboración y el aprendizaje colectivo. Si fuéramos capaces de apreciar lo que tenemos como país, si nuestros políticos se empeñasen más en evidenciar a sus electores lo conseguido entre todos, más que soliviantarnos con sus guerras estériles y fratricidas para denostar al otro, si nosotros como ciudadanos nos reconociéramos como artífices de este país y no como meros espectadores del cuadrilátero político y económico, viviríamos más felices, y sin duda llegaríamos más lejos. En estos momentos cruciales de la evolución de la sociedad, abordar con seriedad el problema de la desigualdad, del cambio climático, de los flujos migratorios, de la revolución tecnológica, de la propia educación,… reclaman de nosotros todos nuestros esfuerzos y nuestro compromiso. Y hacerlo desde una visión apreciativa, de reconocimiento, para impulsarnos hacia estos retos, seguramente será más productivo que seguir perdiendo el tiempo en esa “España virtual” que en modo alguno se corresponde con la realidad, y que nos lastra y nos estanca, sin capacidad alguna para avanzar y ser dueños de nuestro destino, embebidos como estamos en un rifirrafe permanente que nos aleja de lo verdaderamente importante.

Carlos Piñeyroa Sierra

Director de Innovación abierta de Grupo Init. Freelance en innovación en dirección de personas

Publicado el 26/03/19    // Temas: Sin categoría