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¿Quién le pone el cascabel al gato?

Artículo Publicado en la sección de Opinión Tribuna de Heraldo de Aragón en Octubre 2019

En mi colaboración con Heraldo de Aragón del pasado mes de Septiembre escribía sobre la importancia del binomio “inmigración y pensiones” en virtud del cual, y basado en informes estadísticos, la economía española necesitará para la supervivencia del actual sistema de pensiones que para “2050 los inmigrantes supongan entre el 43,4% y el 47,1% del total de residentes en España”. Permítanme que, ahondando en esta idea, traiga ahora a colación un nuevo elemento que convierta ese binomio en un trinomio singular: “inmigración, pensiones, y educación”.

César Alierta, presidente de la Fundación Telefónica, y buen conocedor del sistema educativo español presente, y más importante aún, conocedor de las necesidades educativas presentes y futuras que reclama el sistema empresarial actual, advertía en la pasada edición del South Summit celebrado en Madrid hace unas semanas que “sólo en España hubo en 2018 hasta 300.000 puestos de trabajo que no se pudieron cubrir, porque el sistema educativo no los produce” y en concreto cifró en 2,5 millones el número de puestos de trabajo digitales que necesitará España en los próximos tres años.

La propia Fundación Telefónica es la que ha importado de Francia el modelo 42, modelo educativo en programación, al margen de acreditaciones y presupuestos formales, en el que cualquier persona, independientemente de su edad y formación previa, termina siendo un especialista en programación, hasta el punto tal, que gran parte de ellos son reclamados por las empresas incluso mucho antes de finalizar sus estudios. El éxito está en saber reclutar a personas cuyas actitudes ante el aprendizaje demuestren pasión, entrega, y vocación por la superación personal.

Las Hijas de la Caridad de San Vicente Paúl están desarrollando dos programas del Gobierno de España, uno de protección internacional y otro de protección humanitaria en el que acogen a personas que huyen de conflictos bélicos o están en riesgo de exclusión por su condición de asilados o inmigrantes en situación de ilegalidad. El principal problema de estos programas gubernamentales es que tienen una duración determinada en los que, supuestamente, transcurrida la misma, las personas tienen que autoabastecerse. Sin embargo estamos hablando de personas con unas actitudes de superación espectaculares, que han sobrevivido a condiciones extremas, y cuya vocación por la superación personal está fuera de toda duda. Para estas personas entrar en el ciclo formativo académico español resulta muchas veces complicado porque la inmediatez de sus necesidades más básicas, una vez terminados los programas de acogida, no les permiten destinar su valioso tiempo a la formación sino al trabajo en cualesquiera circunstancias y condiciones.

Sabemos que necesitamos más personas para sostener nuestro sistema de pensiones en el futuro, sabemos que la inmigración es necesaria para cubrir esa cifra, y deseamos que esa inmigración trabaje para que pueda dignificar su vida y pueda producir riqueza y bienestar en nuestra sociedad. Tenemos empleos digitales no cubiertos por nuestro propio sistema educativo y laboral, sabemos que esos empleos digitales no precisan de ciclos formativos largos y formales, sino actitudes como el afán de superación, la entrega y la pasión por salir adelante. Tenemos personas cuyas vidas nos hablan de huidas de conflicto bélico, abandono de sus casas y profesiones, y búsqueda desesperada de un mejor futuro para ellos y los suyos construidos desde su propio esfuerzo. ¿Es necesario que haga yo la correlación, o es una correlación natural inmigración, pensiones y educación?. A ver quien le pone el cascabel al gato.

Carlos Piñeyroa Sierra. Director de Conversaciones e Innovación abierta Grupo INit. Free lance en Innovación en dirección de personas

Publicado el 25/10/19    // Temas: Sin categoría

Pensiones e inmigración. Una realidad poliédrica que nadie nos cuenta

Artículo publicado en Septiembre en la sección Tribuna de Opinión de Heraldo de Aragón

En el año 2018 Bill Gates regaló a todos los graduados de Estados Unidos el libro de Hans Rosling “Factfulness”, un libro que muestra diez razones por las que estamos equivocados sobre el mundo y por qué las cosas están mejor de lo que pensamos. Y lo hace mediante dos afirmaciones complementarias: los datos son imprescindibles para conocer la realidad en la que vivimos, y por lo tanto, son imprescindibles para tomar decisiones, pero los datos deben acompañarse de una serie de principios, que hacen que la mirada siempre deba ser poliédrica, porque un dato, por sí mismo, es insuficiente para acertar en la siempre compleja toma de decisiones.

El pasado 25 de Agosto este diario publicaba una noticia muy interesante y demoledora por la contundencia de sus datos: el sistema de pensiones en España, que ya consume el 12,1% de nuestro PIB requiere, según la Autoridad Fiscal Independiente (Airef), que nuestra población incremente en 10 millones de habitantes de aquí al 2050, así como su tasa de población activa debería alcanzar el nivel alemán del 70%. Añadía que organismos internacionales como el FMI preveían para España un incremento necesario de la población inmigrante de hasta 5,5 millones más. Y apelando a un estudio de Carmen Ródenas, profesora de Análisis Económico de la Universidad de Alicante, que aglutina la información al respecto de Airef, Instituto Nacional de Estadística, y organismos internacionales como el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo y Eurostat, agencia estadística europea, para “2050 los inmigrantes deberían suponer entre el 43,4% y el 47,1% del total de residentes en España”.

Dos esferas de realidad diversa, las pensiones y la inmigración, se tocan en una realidad poliédrica, económica y social. Desde el punto de vista político, el debate de las pensiones se ha centrado siempre en el cuestionamiento del modelo de reparto y la necesidad del estímulo del ahorro como la expresión de un sistema mixto privado complementario del público. Y el debate de la inmigración se ha centrado siempre en la condición legal o no de la misma, y en el riesgo de la pérdida de identidad en un debate cultural a favor o en contra del multiculturalismo. Pero hete aquí, que pensiones (economía) está íntimamente vinculado a inmigración (social), a pesar de que ningún partido político esté planteando de manera clara y diáfana a la sociedad esta realidad poliédrica.

Sería por lo tanto de mucho interés, que nuestra clase política comenzara desde ya a abandonar discursos simplistas sobre ambos extremos. De quienes denuestan la inmigración sin más, por un criterio social y de identidad, y de quienes reducen el mismo a una cuestión humanitaria de café para todos, desprovista de la complejidad, precisamente humanitaria, de evitar la explotación delictual del ser humano, y la complejidad económica de asegurar que la incorporación de nuevas personas en nuestro país deba estar equilibrada para atender tanto a un reconocimiento efectivo del derecho de migración, como a la necesidad de mantener una tasa de ocupación efectiva que permita el sostenimiento de nuestro pilar social (de todos, nacionales e inmigrantes).

Realidad poliédrica, compleja, más allá del dato, pero donde el dato ancla una evidencia sobre la que debe pivotar la aproximación política. Y la ciudadanía deberíamos saberlo, para evitar extremos poco beneficiosos para nuestro país, y para el mundo. La virtud, siempre, se encuentra en el medio.

Carlos Piñeyroa Sierra

Director de Conversaciones e Innovación abierta de Grupo Init. Free lance en Innovación en Dirección de Personas.

Publicado el 20/09/19    // Temas: Sin categoría

Nuevos modelos de aprendizaje

Artículo publicado en Heraldo de Aragón Julio 2019 en la sección Tribuna Abierta

Vivimos en un mundo en el que todo cambia. La tecnología transforma todo cuanto nos rodea, sociedad, trabajo, relaciones… Podemos afirmar con seguridad que ni somos capaces de predecir el cambio, ni siquiera de interpretar las claves para gestionarlo una vez reconocido. Es el tiempo de la incertidumbre, Es el tiempo del final de las certezas.

Y no solamente todo cambia, sino que cada vez lo hace más rápido. Es lo que se conoce como el principio de la Red Queen Race, o el principio de la carrera de la reina de corazones: cuanto más rápido cambian las cosas, más rápido tienes que moverte para estar en el mismo lugar. Y es que cuando uno evoluciona, evoluciona igualmente el resto de organismos del sistema, así como el propio  sistema, el entorno. ¿y cómo podemos vencer esa Red Queen Race? Decía Darwin que “no son las especies más fuertes las que sobreviven, ni las más inteligentes, sino aquellas que son más sensibles al cambio“, Cuando el mundo está constantemente cambiando, la velocidad a la que tú puedas aprender es lo único que puede darte una ventaja sostenible en el largo plazo. Así pues, el aprendizaje, deviene como una ventaja competitiva de primer orden para abordar este entorno de incertidumbre permanente. Experimentar, aprender, adaptarse.

Pero si esto es así ¿en qué medida estamos transformando los propios modelos de aprendizaje para adaptarnos? Acostumbrados a transmitir certezas ¿cómo se forma en un mundo donde las certezas no existen, dónde la única certeza es el cambio?.

Si miramos el sistema educativo actual, advertimos nuevas formas de aprendizaje que revelan nuevas formas de entender el qué y el cómo del aprendizaje. Las inteligencias múltiples de Gardner, la gestión por proyectos, o la más reciente e innovadora LearnLife, movimiento europeo de aprendizaje basado en la configuración de itinerarios formativos individualizados donde el alumno decide qué, cómo y cuándo debe aprender.

Si acudimos al sistema universitario, además del revolucionario modelo finlandés de Team Akademia, que desarrolla un aprendizaje basado en learning by doing,aprender haciendo, llevado al límite tal que, los estudiantes constituyen su empresa real el primer día lectivo, con el fin de generar ingresos que les permita financiar su itinerario formativo por diferentes países del planeta. O el más reciente y revolucionario movimiento 42, adoptado en España por Telefónica 42, en el que no hay títulos académicos, sino que se aprende bajo las bases del peer to peer, el trabajo colaborativo, la gamificación, y la necesidad de dar respuestas a retos reales de empresas.

En el ámbito de la empresa una palabra, una realidad, ocupa todo el espacio: Lifelong learning: aprendemos en todo momento, formal e informalmente, consciente e inconscientemente y los canales de aprendizaje se multiplican. Algunas soluciones en marcha: a) soluciones digitales: bite size videoscon los que de un plumazo aprender a hacersin rodeos, aprendizaje inmersivo (realidad virtual, aumentada, hiperexperiencias,…) moocs, conocimiento de primer nivel accesible en todos los rincones del planeta… b) soluciones metodológicas:, aprendizaje colaborativo, donde las comunidades de aprendizaje y de práctica adquieren un protagonismo fundamental… c) soluciones de acreditación del conocimiento como el blockchain que en nada comenzará la certificación de competencias y conocimientos sin necesidad de título alguno que lo acredite.

Si de lo que han leído hasta aquí tienen la sensación de que se decantan certezas en los nuevos modelos de aprendizaje permítanme que lo someta a cuestionamiento… se habla ya de la capacidad del cerebro para aprender de manera permanente, de su plasticidad para adaptarse, pero esa plasticidad requerirá de algo tan novedoso como la capacidad para desaprender…¿podremos aprender indefinidamente? ¿Sabremos desaprender?…. Dudas, incertidumbres, que rodean al mayor factor de adaptabilidad al cambio: el aprendizaje.

Carlos Piñeyroa Sierra

Director de Conversaciones e Innovación abierta de Grupo Init. Free lance en Innovación en Dirección de Personas

Publicado el 9/07/19    // Temas: Sin categoría

Para un diálogo fructífero. Apuntes para después de la batalla electoral

Artículo publicado en la sección Tribuna de Opinión de Heraldo de Aragón. Junio 2019

En el ámbito de la innovación, cambio de paradigma, es el movimiento conceptual que realizas para cambiar de manera radical el enfoque de un asunto. Se trata de cambiar el marco en el que suceden las cosas, para encontrar soluciones alternativas a las habituales. Ahora que ha terminado la batalla electoral, bronca, como casi siempre, o más que nunca, quizás realizar este ejercicio de cambio de paradigma pueda ser una buena solución para salir, de la que seguro se avecina, vuelta de tuerca de la bronca política.

Propongo un cambio de paradigma en el que, una vez dilucidado quien gobernará nuestras ciudades y comunidades autónomas, todos los esfuerzos de todos los partidos políticos se tornen hacia el bien común, no hacia el bien de los intereses del partido, sino del bien común, del servicio público. Y para ello, no dejo huérfanos a nuestros líderes, sino que les propongo que lean el viejo libro de William Ury y Roger Fisher “Obtenga el Sí” en el que, respaldados por los conocimientos de la Universidad de Harvard, ambos autores daban cuatro consejos claros para lograr el consenso y el bien común de las partes en conflicto, que en periodo electoral, somos todos.

En primer lugar nos proponen “separar las personas del problema”, es decir, discutamos sobre el bien común, sobre el fondo del asunto, no sobre si uno u otro es de una u otra manera en su vida personal o profesional. En segundo lugar, y muy importante, “centrarse en los intereses, no en las posiciones”. Para ello distingan la posición como el enroque, y el interés como aquello que subyace en ese enroque. Dos niños discuten por una única naranja, ahí su posición, los dos quieren la única naranja, pero uno quiere la pulpa y el otro quiere la cáscara, ahí sus intereses. El diálogo siempre ayuda a encontrar y descubrir los intereses. La bronca nos hunde en las posiciones. En tercer lugar, igualmente importante, “buscar soluciones de beneficio mutuo”, sabiendo que nadie, en un proceso de diálogo tiene derecho al 100% del reparto, y que la generosidad, y más en política alternante, es condición indispensable de diálogos duraderos. Finalmente, “establecer criterios objetivos para el seguimiento de la solución” porque es una condición de objetividad en la consecución del beneficio mutuo.

Además ambos autores nos proponen empezar a negociar siempre por los intereses comunes, porque eso nos permitirá generar una corriente positiva, continuar con los intereses complementarios, que son aquellos sobre los que seguramente en las posiciones hay desacuerdo, pero en los intereses hay soluciones de beneficio mutuo, y terminar por los intereses opuestos, sabiendo que estos requerirán de nosotros mayor paciencia y creatividad.

Si nuestros políticos aplicaran estos cuatro principios, y este orden de actuación sobre la negociación, seguramente la bronca dejaría de existir, el bien común saldría ganando, y la ciudadanía estaríamos más tranquilos y pacificados. Por que….se imaginan, y ahí está el cambio de paradigma, que nuestros políticos estos días dijeran “¿en qué podemos ayudar para que aquello en lo que estamos de acuerdo para nuestra ciudad o comunidad salga de forma inmediata, aquello en lo que tenemos dudas, lo hablemos cuanto antes para poder encontrar soluciones válidas y aplicarlas cuanto antes, y aquello sobre lo que discrepamos, lo cocinemos a fuego lento, para encontrar alguna solución que, sin necesidad de estar completamente de acuerdo, siente las bases de una intervención en el medio y largo plazo, que en alternancia política, podamos preservar y apreciar en el futuro?…

Pero me temo, despertemos, que más bien lo que nos encontraremos serán frases del estilo, “nos encontrarán en una oposición firme” “tenemos cordones sanitarios” “por ahí no pasaremos, por aquí no pasarán”…o similares….al fin y al cabo, esto sólo son apuntes para después de la batalla electoral.

Carlos Piñeyroa Sierra

Director de Conversaciones e Innovación abierta de Grupo Init. Free Lance en Innovación en Dirección de Personas

Publicado el 15/06/19    // Temas: Sin categoría

¿Qué le piden los emprendedores a los políticos?

Artículo publicado en Heraldo de Aragón en Mayo 2019 Tribuna Abierta

A lo largo de las últimas cuatro semanas los representantes políticos de las cinco formaciones con representación en el actual consistorio zaragozano, PP, PSOE, ZEC, CHA, y Cs, se han reunido con los emprendedores del CIEM Zaragoza, incubadora del Ayuntamiento de Zaragoza gestionada por el Grupo Init, para presentarles de primera mano sus propuestas para el ecosistema emprendedor. Es lo que en el CIEM Zaragoza llamamos “Parlamentamos”. Y no es la primera vez que ocurre, sino que esta es la cuarta vez que, a lo largo de los nueve años de existencia del CIEM, la comunidad de emprendedores más vibrante de la ciudad de Zaragoza se junta con sus representantes para dialogar sobre las oportunidades actuales del emprendimiento en nuestra ciudad.

Para el ecosistema emprendedor de la ciudad cuatro son las propuestas por parte de los emprendedores: a) No son necesarias más incubadoras, sino aceleradoras, para la fase middle de escalar proyectos en fase semi madura (scale ups), que aglutine el talento de la ciudad en un espacio propio, capaz de generar relaciones sinérgicas de valor. b) Estimular eventos que pongan en contacto al sector empresa madura con Start up (corporate venturing), como por ejemplo ya hace Horizonte Factoría Laboratorio de Innovación abierta industrial impulsado desde el propio CIEM y Grupo Init. c) Al igual que han hecho otras ciudades como Bilbao, Barcelona o Madrid, necesitamos una estrategia de innovación y tecnología aplicada al desarrollo empresarial de la ciudad, sin esta estrategia, los emprendimientos que surgen no están conectados con nada en el territorio, lo que supone una orfandad respecto a sus posibilidades de crecimiento. Es necesaria por lo tanto la vertebración del tejido emprendedor al menos sobre dos o tres líneas estratégicas que aglutinen los intereses de la ciudad y permitan lanzarlas de manera coordinada y estratégica. d) Aprovechar el ecosistema emprendedor para dar respuesta a las necesidades de la ciudad mediante el planteamiento de retos municipales vinculados a la estrategia de la ciudad que puedan ser resueltos en formato Innovación abierta.

Como medidas específicas de apoyo a las start ups y proyectos emprendedores destacan: a) Destinar recursos municipales al apoyo de la internacionalización  y expansión nacional de Starts up locales, que pueda pasar por acciones como aprovechar la presencia del ayuntamiento en ferias internacionales/nacionales para llevar las propuestas de valor de los emprendedores zaragozanos vinculadas con la temática de la feria, o establecer ayudas para la difusión y divulgación de las start ups locales en eventos internacionales/nacionales que tengan lugar en la ciudad, b) A nivel fiscal trabajar sobre una discriminación positiva impositiva para las etapas de nacimiento y crecimiento de las start ups locales, c) A nivel de contratación pública establecer una discriminación positiva en los contratos públicos de servicios y compras para empresas emprendedoras, d) A nivel de desarrollo de I+D facilitar recursos para la innovación como puesta a disposición de recursos públicos para investigación e innovación,…e)  a nivel de financiación e inversión apostar por la colaboración con entidades de financiación e inversión de impacto social que sitúen a Zaragoza como una ciudad amigable en inversiones de impacto y finalmente f) a nivel de empleo estimular mediante ayudas la contratación de personas vinculadas a start ups, y especialmente del empleo femenino vinculadas al emprendimiento.

Todas estas medidas han surgido de la reflexión colectiva de más de cien personas que diariamente habitan el CIEM Zaragoza, una de las principales incubadoras de la ciudad. No pretendemos decirle a nadie lo que tiene que hacer, pero sin duda es un buen comienzo para iniciar una conversación en beneficio de nuestra ciudad. La receptividad por parte de todos los partidos políticos a esta actividad de “Parlamentamos” ha sido espectacular, y hay que reconocérsela. Ahora sólo nos falta pasar a la acción, ya eso es tarea de todos.

Carlos Piñeyroa Sierra

Director de Conversaciones e Innovación abierta de Grupo Init. Free lance en innovación en dirección de personas

Publicado el 14/05/19    // Temas: Sin categoría

El desastre de la mediación en Aragón

Articulo publicado en Heraldo de Aragón en sección de Opinión en Marzo 2019

Esto no puede seguir así. Termina otra legislatura y el estado de la mediación en Aragón es lamentable. Una comunidad autónoma que comenzó siendo pionera en la instauración de prácticas restaurativas, termina una legislatura más sin rumbo, sin estrategia, y con un páramo de iniciativas vacuas que nos ha llevado a la cola de España en el desarrollo de políticas de Justicia Restaurativa.

En el año 2005 se constituye la Asociación ¿hablamos? para establecer en Aragón prácticas de mediación penal, en el que víctima e infractor pudieran, a través del diálogo, encontrar una reparación moral y material, la primera, y la asunción de la plena responsabilidad del delito, la segunda. Fuimos en aquel año, de la mano del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y de la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Aragón, la cuarta comunidad autónoma en España en establecer un servicio de mediación penal intrajudicial. En el año 2010, el propio Gobierno de Aragón firma con nosotros, con el CGPJ y con la Fiscalía, un convenio para la extensión de la mediación penal al conjunto de Aragón.

La Dirección General de Justicia e Interior del Gobierno de Aragón comenzó la legislatura con la publicación de una convocatoria de subvenciones para el impulso de la mediación intrajudicial, convocatoria de la que excluyó a las entidades sociales que veníamos prestando estos servicios, ignorando así los propios convenios firmados por el Gobierno de Aragón. Tuvimos que comparecer en la Comisión de Peticiones y Garantías de las Cortes de Aragón, para obtener el acuerdo de todos los partidos para no ser excluidos de la convocatoria de dichas subvenciones. Y así fue, la Dirección General rectificó en la convocatoria de 2018 e incluyó a las entidades sociales entre las destinatarias de su acción. La Asociación ¿hablamos? concurrimos y obtuvimos la adjudicación de la mediación penal intrajudicial en todo Aragón, para lo cual recibimos una subvención de 34.000 euros.

El resultado de esta convocatoria es que la Asociación ¿hablamos? ha realizado en el año 2018 más de 50 mediaciones, record de toda la historia en esta comunidad, abarcando tanto las capitales de provincia como los partidos judiciales rurales, y todo ello gracias a una labor ingente de información, sensibilización y formación de las diferentes oficinas judiciales y operadores jurídicos. A lo largo de todo este tiempo nos hemos encontrado con la máxima indiferencia por parte de la Dirección General, como lo acredita el no haber tenido respuesta alguna a los informes que voluntariamente remitimos a la Dirección General sobre la evolución mensual del proyecto subvencionado.

La convocatoria de 2018 sólo alcanzaba de Enero a Septiembre de ese año, la Dirección General dijo entonces que quien quisiera mediación tenía que acudir al beneficio de justicia gratuita, aún a sabiendas que, en toda la historia de este servicio, jamás se ha derivado una mediación por esta vía. La Asociación ¿hablamos? decidimos que, en tanto no se convocaran nuevas subvenciones, seguiríamos prestando el servicio a nuestra costa, como lo habíamos hecho en nuestros catorce años de existencia. La nueva convocatoria para 2019 se realiza en Diciembre de 2018, con periodo de ejecución Diciembre 2018-Septiembre 2019 (sic), y aún a día de hoy, Marzo de 2019, no hay resolución expresa, a pesar de que ya hay resolución provisional comunicada a todas las entidades. Resolución provisional que nos otorga la mitad de la cantidad concedida en 2018: es decir, que cuando hemos extendido la mediación penal como nunca antes en Aragón, en vez de apoyarla financieramente se restringe a la mitad…

La puntilla a todo este desaguisado nos llega con el resultado de la aprobación de la liquidación de la subvención del 2018, en el que se nos reconoce sólo la correcta justificación del 40% de los gastos. Algo inaudito ya que en nuestros catorce años de historia, todas las ayudas que hemos recibido han sido justificadas al 100% sin problema alguno. Otro desastre más.

Esta comunidad requiere de estrategia y de seriedad en la implementación de la mediación penal en Aragón, pero este no es el camino. Algo habrá que hacer, y desde luego nosotros no vamos a reblar para conseguirlo. Está en juego nada más y nada menos que la Justicia Restaurativa en Aragón.

Carlos Piñeyroa Sierra.

Presidente de la Asociación ¿hablamos?, asociación para la mediación penal, penitenciaria y gestión de la convivencia en Aragón.

Publicado el 26/03/19    // Temas: Sin categoría

Diálogos apreciativos

Artículo publicado en Heraldo de Aragón, sección de Opinión en Febrero 2019

¿Nos sentimos orgullosos de nuestro país, España? ¿reconocemos los avances que se producen y los visibilizamos para lanzarnos a nuevos retos? O más bien al contrario ¿creemos que este país es un desastre y que más que avanzar retrocedemos?. La España cainita, los intereses creados, las luchas de identidad, muchas veces nos hacen perder el norte. Sin embargo, sí, hay razones para la esperanza en este país.

Desde el punto de vista político y si acudimos a los indicadores cualitativos, podemos advertir cómo sólo cuatro países del G20 (Canadá, Australia, Alemania y Reino Unido) puntúan mejor que España en el índice de democracia que mide anualmente la Ong americana Freedom House. Detrás de España quedan países como Francia, Bélgica, Italia y Portugal. Más aún, según Democracy Index de The Economist sólo existen 20 democracias plenas en el mundo y España es una de ellas. Nuestro país obtiene un 8,08 en este estudio que evalúa aspectos como el pluralismo político o las libertades civiles de 143 estados.

Desde el punto de vista económico, somos la decimocuarta potencia económica del mundo, según el FMI. Las cifras macroecónomicas no dejan de mostrarnos que hemos recuperado la senda del crecimiento, si bien es cierto sobrevive el problema general de la desigualdad creciente, y se otea en el horizonte un posible enfriamiento de la economía por la incertidumbre comercial. Pero seguimos creciendo por encima de la zona euro, y nuestra tasa de desempleo ha dejado lejos los cinco millones de parados del año 2013 para acercarse a los tres millones en 2019, con perspectivas de seguir creando empleo.

Entonces ¿por qué la vida política y social de este país está tan exacerbada?, uno llega a tener la sensación de que nada de esto importa, y que da igual cual sea la realidad que vivimos, que los españoles estamos anclados en una “realidad virtual” que nos impide apreciar nuestra propia realidad. Quizás sea porque seguimos viviendo en un país de polarizaciones. A mí, personalmente, me sigue sorprendiendo la facilidad con la que políticos y personas de la calle, nos enrocamos en determinadas posiciones que impiden de toda manera el diálogo constructivo. En esta concepción cuadrilátera de la vida, construir consensos resulta muy difícil y lo fácil, sin duda, es la confrontación permanente. Y me temo que nuestra historia nos muestra que esto es cultural, la esencia de nuestro adn, a garrotazos, que diría Goya.

En este contexto vienen a mí los Diálogos apreciativos, una metodología de trabajo orientada a organizaciones y sociedades, que plantea la construcción del futuro desde el reconocimiento del pasado y el presente de una sociedad, potenciando las fortalezas y arrojando luz sobre las carencias, para poder abordarlas en un futuro próximo desde la colaboración y el aprendizaje colectivo. Si fuéramos capaces de apreciar lo que tenemos como país, si nuestros políticos se empeñasen más en evidenciar a sus electores lo conseguido entre todos, más que soliviantarnos con sus guerras estériles y fratricidas para denostar al otro, si nosotros como ciudadanos nos reconociéramos como artífices de este país y no como meros espectadores del cuadrilátero político y económico, viviríamos más felices, y sin duda llegaríamos más lejos. En estos momentos cruciales de la evolución de la sociedad, abordar con seriedad el problema de la desigualdad, del cambio climático, de los flujos migratorios, de la revolución tecnológica, de la propia educación,… reclaman de nosotros todos nuestros esfuerzos y nuestro compromiso. Y hacerlo desde una visión apreciativa, de reconocimiento, para impulsarnos hacia estos retos, seguramente será más productivo que seguir perdiendo el tiempo en esa “España virtual” que en modo alguno se corresponde con la realidad, y que nos lastra y nos estanca, sin capacidad alguna para avanzar y ser dueños de nuestro destino, embebidos como estamos en un rifirrafe permanente que nos aleja de lo verdaderamente importante.

Carlos Piñeyroa Sierra

Director de Innovación abierta de Grupo Init. Freelance en innovación en dirección de personas

Publicado el 26/03/19    // Temas: Sin categoría

Moderación

Artículo publicado en Heraldo de Aragón en Enero de 2019 en la sección Tribuna

La ONU ha declarado 2019 el año internacional de la moderación. Razón no le falta. Vivimos en una sociedad, tanto mundial, europea, y española, que de un tiempo a esta parte no nos concede descanso en lo que a situaciones conflictivas se refiere.

Por aquello de las pasiones personales y lo que la vida te pone delante, he tenido la oportunidad de experimentar, como mediador en conflictos penales entre víctimas e infractores de delitos, durante los últimos quince años de mi vida, el valor de la palabra como catalizador de nuestra humanidad. La palabra, el diálogo, nos humaniza. Vivimos en tiempos de polarizaciones, de enrocarse en las posturas personales, políticas, sociales…que hacen muy difícil que ese diálogo se produzca, o incluso que la palabra no sea considerada arma arrojadiza, en vez de instrumento de encuentro.

Por eso la moderación que reclama la ONU es más que necesaria. Moderación en la política, no sólo en las posturas burdas de quienes niegan la entrada de otros semejantes poniendo más fronteras y límites físicos, sino de la sutil también de quienes ponen límites y barreras al diálogo, excluyendo así de principio la oportunidad de interactuar con el otro, olvidando que precisamente es ese roce que la palabra provoca, tanto físico como intelectual, y si me apuran, espiritual, el que hace que los extremos encuentren la centralidad del acuerdo o del mínimo común múltiplo. Excluir del diálogo a alguien por el hecho de pensar diferente, no es moderado.

Moderación en la economía, sacudiéndonos de una vez por todas ese consumismo atroz que está llevando a que el planeta agote sus recursos para satisfacer a unos pocos y dejar en la escasez a muchos. Consumismo voraz, excesivo, y desproporcionado que ha llevado a H&M, (como seguramente también a otras grandes textiles internacionales) a reconocer que tiene ropa no vendida por valor de 4.500 millones de dólares en sus almacenes, procedentes de colecciones desfasadas (que rotan cada mes o dos meses) y que tendrá que proceder a destruirlas o quemarlas para generar energía, porque no las puede colocar en el mercado. Prendas por valor de 4.500 millones de dólares: ¿saben la energía y materias primas que han consumido y que no servirán para nada? ¿saben la contaminación generada por esa industria textil que demanda de nosotros un consumo voraz, que produce vorazmente y que destruye igualmente vorazmente para asegurarse que compraremos sus nuevas prendas, que obviamente volverán a no venderse?.

Moderación en lo personal. Hemos olvidado la mirada interior. Surfeamos en las redes sociales nuestra vida de manera permanente. Las redes, cada vez más, usan la palabra como arma arrojadiza, como si en vez de contar lo bello, lo importante fuera criticar al otro, responder zafia y burdamente respecto de quien no opina igual que nosotros. Quizás deberíamos de dejar de escribir palabras huecas, hirientes, o imágenes perfectas, éxitos fulgurantes en nuestras redes, para mirarnos internamente, descubrir nuestros silencios, nuestras carencias, nuestras palabras honestas y sinceras, y recuperar un poco de ese yo, que mire al otro con compasión, sin juzgarle, o al menos hacerlo en la misma medida que nuestra fragilidad nos permita honestamente.

Quizás sea el momento de reconocer que nuestros pensamientos extremos, al fondo de nuestro cuadrilátero personal, no son útiles, y que ser compasivos con nosotros mismos y con el otro, puede ser una buena oportunidad, para que en lo personal, en lo económico y en lo político ocurran cosas diferentes. De eso se trata, de hacer que la palabra nos humanice y nos regrese al estadio en el que dialogar sea un instrumento de paz y de moderación. Escuchemos a la ONU, nos jugamos mucho.

Carlos Piñeyroa Sierra

Director de Innovación abierta de Grupo Init. Freelance en Innovación en dirección de personas.

Publicado el 17/01/19    // Temas: Sin categoría

Todo cambia

Artículo publicado en Heraldo de Aragón en Diciembre 2018, en sección Tribuna de Opinión.

Vivimos en un mundo volátil, incierto, complejo, y ambiguo cuya seña de identidad es el cambio permanente y las crecientes dificultades para anticiparlo e interpretarlo.

No estamos al final de un ciclo, sino en un reseteo de la economía. La economía basada en el productor (producer-driven economy) está dejando paso a la economía centrada en el cliente (customer-centered economy) en el que las compañías están obligadas a desarrollar relaciones permanentes con el cliente (escuchándoles, adaptándose y respondiendo a sus necesidades).

En la medida que los servicios no son procesos, sino relación, introducen a los clientes dentro de sus operaciones, lo que genera una enorme complejidad y variabilidadque hacen muy difícil que sean planificadas de antemano. A ello añadimos una tecnología omnipresente que acelera más, si cabe, esta interacción, incrementando la complejidad y variabilidad. Todo ocurre más rápido y más intenso que nunca.

Para hacer frente a esta complejidad y variabilidad,hemos evolucionado de organizaciones epicéntricas, a lo que yo llamoorganizaciones laterales, de interacción y centros de decisión en el extremo, porque las empresas tienen que encontrar modos para acomodar la diversidad en el extremo de su organización, allá donde las personas y los sistemas interactúan directamente con clientes, partners, y proveedores.

La complejidad de la nueva economía interdependiente, de trabajo en red, crea un paisaje ambiguo, incierto y competitivo. Las compañías deben ser suficientemente flexibles y sencillas para responder rápidamente a los cambios en sus entornos, o podrían correr el riesgo de desaparecer. Como decía Jack Welch, CEO de General Electric “Si el cambio que ocurre fuera es más rápido que el cambio que se produce dentro, el final está próximo”.

Las características por lo tanto del contexto en el que vivimos hablan de complejidad, variabilidad, estado líquido e incluso gaseoso, y enorme dificultad para la anticipación y la interpretación del cambio. En definitiva, como dice Carlos Barrabés estamos ante “un mundo que nos despoja de la linealidad, de la tautología causa-efecto para adentrarnos en un nuevo escenario líquido, configurado como una red de infinitos puntos conectados de infinitas maneras distintas, un mundo sin principio ni fin, en una relación tan imbricada que es imposible de aprehender y abarcar, el mundo de la complejidad”.

Ante esta situación una parte importante de las compañías han redescubierto el sentido del propósito como norte en medio de un contexto en permanente cambio. En un contexto donde todo cambia y es efímero, el propósito se convierte en una de las pocas certezas sostenibles en el tiempo. No importa tanto lo quehacemos, ni siquiera cómolo hacemos, lo que importa de verdad es para quéhacemos lo que hacemos. Y esa fuerza del propósito, permite conectar a las personas de las organizaciones con su mayor fuerza de trabajo: la motivación intrínseca y el propósito personal. Se advierte así, que la única manera de ser capaces de afrontar un cambio tan rápido y tan intenso no es alineando el qué y el cómo, sino el para qué. Sólo esa conexión será capaz de desplegar una acción continua y perseverante que permita gestionar y afrontar el cambio en el que nos movemos. Los contextos líquidos nos requieren de nuevas estructuras y comportamientos más profundos y menos superficiales.

Propósito y compromiso devienen como las dos claves para dar norte en tiempos de complejidad, variabilidad, incertidumbre, y estado líquido. Cuando a tu alrededor todo es incertidumbre, el propósito y el compromiso son certezas que marcan dirección y ofrecen seguridad. Sabemos quiénes somos, sabemos para qué existimos, nos comprometemos con ese destino, y surfeamos con flexibilidad los embates del contexto líquido.

Este nuevo paradigma lleva a que las compañías no funcionen ya como máquinas (algo deseable y promocionado durante años) sino como organismos vivos. Tres características son propias de estos organismos vivos: son organismos con movimientos adaptativos al contexto basados en la experimentación y el feedback, son organismos que aprenden de esa adaptación, y son organismos que se mueven desde el propósito y la motivación intrínseca.

Todo cambia. Es tiempo de acompasarnos con ese cambio, y manteniendo el norte (propósito y motivación intrínseca), ser capaces de adaptarnos a él y aprender. Nos va en ello todo lo que somos hoy…  y la posibilidad de ser mañana.

Carlos Piñeyroa Sierra

Director de InitLand, Innovación abierta de Grupo Init

Free Lance en Innovación en la Dirección de Personas

Publicado el 7/12/18    // Temas: Sin categoría

Las mejores empresas para el mundo

Artículo publicado en Heraldo de Aragón en Octubre en la sección Tribuna de Opinión

¿Te gustaría poder comprar tus productos o servicios en una empresa que te asegura que todas las decisiones que toma garantizan un respeto a la comunidad, al planeta, al medioambiente y a sus propios trabajadores? ¿te gustaría recibir productos o servicios de una empresa que se define, y se muestra, no como la mejor empresa del mundo, sino como la mejor empresa para el mundo?. Si tu respuesta es afirmativa, tienes que seguir leyendo este artículo. Si es negativa…también.

Según el “Global Survey on Corporate Social Responsability”  el 43% de los consumidores globales estarían dispuestos a pagar más por un producto o servicio que apoye una causa social o medioambiental.  Para quienes sean escépticos con este tipo de encuestas o con la posibilidad real de que esa preferencia se convierta efectivamente en una decisión de compra, ahí va un dato de negocio determinante: la revista Forbes  acaba de publicar que el retorno de la inversión de las marcas que trabajan con un propósito social y medioambiental, y respetuosas con la comunidad, ha sido durante los últimos 10 años, de un 1025% frente al 122% de las empresas que pertenecen al índice Standard & Poor´s 500. Voilá, el consumidor elige y las empresas responden.

Venimos de una larga historia en esto de vincular negocios y ética. Empezamos hace muchos años con lo que se denominó “marketing con causa” en el que las compañías asociaban su marca a causas benéficas. Un ejercicio de marketing que con el paso del tiempo se denostó por su carácter poco sustantivo. En su versión moderna el “marketing con causa” se ha transformado en lo que se conoce, y se critica igualmente mucho, como “green wash” o lavado de cara verde, que muchas compañías están realizando para empezar a tener un atributo verde en su posicioamiento. Continuamos con la Responsabilidad Social Corporativa, la famosa RSC, que comenzó a meter en el corazón del negocio la preocupación por la comunidad y el medioambiente. Hoy ambas fórmulas están totalmente superadas por nuevos modelos, más comprometidos, más profundos, y sin duda mucho más exigentes. Hablo del capitalismo consciente y de las empresas BCorp. Como dice Xavi Roca-Cusachs, fundador de Humanleadership.net, el capitalismo consciente es el quéy las BCorp es el cómodel nuevo y necesario comportamiento de las empresas.

Las empresas BCorp, son empresas que no sólo pasan un proceso de auditoria para poder certificarse como tales, sino que para poder hacerlo deben trasladar a sus estatutos el compromiso de que ninguna decisión empresarial puede ir en contra del planeta, de la comunidad, del medioambiente y de los trabajadores. BCorp se ha convertido en un movimiento que, con orígenes en Estados Unidos, se ha extendido por todo el mundo hasta el punto de que no sólo el país americano sino otros países como Colombia o Italia han realizado legislaciones que estimulen a sus empresas a convertirse en BCorp. Forman parte del movimiento BCorp empresas como Danone, Patagonia, Bens&Jerry, y las españolas Ecoalf, Ethikos, o Alma Natura. Nos encontramos sin duda en el movimiento que cambiará la forma de entender los negocios en el siglo que todo lo está cambiando.

El próximo 7 de Noviembre se celebra en el auditorio de Etopía en Zaragoza el BCorp Day, encuentro nacional de empresas BCorp en España, organizado por BCorp Spain y BCorp Lab, y que, abierto al público, será una enorme oportunidad para conocer este movimiento y sus valores. Necesario para empresas y para consumidores. Nos jugamos mucho de nuestro futuro en cómo será el consumo y las empresas de los próximos años. Empecemos por apostar por las mejores empresas para nuestro mundo.

Carlos Piñeyroa Sierra.

Director de Init Land e Innovación Abierta de Grupo Init. Free Lance en innovación de dirección de personas.

Publicado el 5/11/18    // Temas: Sin categoría