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Fake Questions

Artículo publicado en Heraldo de Aragón en Sección Opinión Tribuna en Junio 2020

Veo con asombro como en prácticamente todos los foros convocados sobre las consecuencias del Covid-19 apenas hay un enfoque dirigido a las nuevas preguntas que esta pandemia nos trae como sociedad y como Humanidad, mientras que, muy al contrario casi todos los foros se lanzan en picado a la propuestas de soluciones y respuestas para el día 1 dC (después del Covid19). Y no puedo evitar tener la sensación de que nos estamos haciendo trampas al solitario, queriendo que las viejas respuestas sirvan, apenas con un pequeño retoque estético, a las nuevas preguntas….sin antes haberlas formulado…

Las preguntas son esenciales en nuestra vida. En innovación y en mediación, dos ámbitos profesionales en los que me muevo, las preguntas, el arte de preguntar, es esencial. En innovación hay un dicho que afirma que “lo importante no son las respuestas, sino las preguntas que haces” porque según preguntes, así serán las respuestas, y por lo tanto tu capacidad de encontrar aquello que no es evidente o probable a primera vista, depende de tu capacidad para indagar.  En mediación, algunas escuelas como la Escuela Circular Narrativa de Marinés Suares, la gestión del conflicto se hace siempre partiendo de la base de que la realidad es poliédrica, y el intento de (re) construir la verdad, sólo puede pasar por la aceptación de una realidad que se construye en base a la indagación a todas las personas en conflicto. Es desde esta realidad comprendida y construida entre todos que se puede practicar la acción transformadora que toda gestión de conflictos supone.

Estamos corriendo el riesgo de obviar este proceso esencial de preguntar. Estamos corriendo el riesgo, una vez más, de buscar soluciones lo antes posible que, arrojadas sobre nuestra más que evidente vulnerabilidad manifestada con esta pandemia, nos impida recordar que, precisamente esa fragilidad, nos habla de lo que fuimos, o creímos ser, pero que ya no somos. Pero nos puede la prisa, nos puede más el temor al vacío existencial de la pregunta, que la falsa seguridad de que, una vez más, con nuestra habitual  soberbia, podremos, como siempre, darnos certezas, cualesquiera que estas sean, ciertas o no. Pero quien cree que todo lo sabe, no deja lugar al aprendizaje, y quizás estos tiempos post pandemia, si algo reclaman de nosotros es aprender, y aprender es preguntarse una y otra vez.

Poco o nada podemos esperar de la Comisión de Reconstrucción que se ha organizado en el parlamento español, donde, ya lo vemos, no es que no haya preguntas, es que las respuestas son viejas, caducas, y alejadas del verdadero problema que vivimos como país. Poco o nada podemos esperar de una Unión Europea o de una ONU que ante la mayor crisis mundial del siglo XXI, más allá de la gestión sanitaria y económica de emergencia, no ha tenido ninguna capacidad de acción para convocar una cumbre mundial social, política y económica que indague sobre lo que realmente nos ha pasado. Así que sólo nos queda una sociedad civil, nacional, europea, mundial, que está una vez más, en la obligación de parar para reflexionar, de parar para preguntarse honestamente qué ha pasado, cuáles son las causas, cuáles son las consecuencias actuales y futuras, y como poder gestionarlas.

Sólo nos quedan las preguntas. No es fácil hacerlas, pero si las obviamos, corremos el riesgo de crear la ficción de que estamos respondiendo. Pero no lo hacemos, simplemente estaremos justificando una acción que nos tranquiliza la conciencia, apretados, como estamos, por el temor y las prisas de nuestro propio vacío. Y entonces entraremos en bucle, de haber invertido tiempo y esfuerzos en algo que no es capaz de sanar y de hacernos aprender, porque fue incapaz de escuchar, de reflexionar, de articular las preguntas adecuadas. Porque, recuerden, según preguntes, así serán las respuestas, y de la misma manera que hay fake news, no lo duden, hay fake questions.

Carlos Piñeyroa Sierra

Director de Conversaciones e Innovación abierta Grupo Init. Free Lance en Innovación en Dirección de Personas.

Publicado el 9/07/20    // Temas: Sin categoría

Vulnerabilidad

Artículo publicado en Heraldo de Aragón en Mayo de 2020 en la sección Opinión Tribuna

Existen diferencias claras entre la crisis financiera del 2008 y la crisis del coronavirus del 2020. La primera fue un fallo sistémico, un castillo de naipes que se nos cayó encima. La crisis del 2020 es una crisis que para la demanda por reclusión, pero en la que, una vez terminado el confinamiento, el consumo y la inversión tirarán de nuevo de nuestra economía. Podríamos decir que la crisis del 2020 es mucho más profunda que la del 2008, pero mucho menos duradera (el 8% que retrocedimos en el PIB durante cinco años desde 2008, es el mismo porcentaje que vamos a retroceder en apenas ocho meses).

Pero hay una diferencia esencial también en la crisis del 2020. Más allá de las necesarias medidas económicas adoptadas por el Gobierno de España, es la sociedad civil quien está sacando adelante esta crisis. Es la sociedad civil la que con rapidez y agilidad se está adelantando en dar respuestas que la estructura oficial creada no ha sido capaz de proveer. En tiempos de crisis el ser humano casi siempre saca lo mejor de si mismo, y esta crisis es una prueba palpable de ello. Ha sido y esta siendo una oportunidad para la innovación, tanto desde la iniciativa privada como desde la colaboración público-privada.

Esta reacción ha agitado las bases de lo que somos y lo que hacemos. Esa misma sociedad que reacciona va a demandar nuevas preguntas, y por lo tanto nuevas respuestas. Este tiempo de vulnerabilidad nos ha demostrado que las preguntas ya son otras, y que las respuestas que teníamos ya no valen porque obviamente las preguntas han cambiado.

Vulnerabilidad por un lado del ser humano, que frente a su arrogancia sobre la posibilidad de hacerse dueño de la vida (transhumanismo) y la muerte (eutanasia), se choca de bruces con un ser insignificante, el coronavirus, que le desprovee de su soberbia, y le aplana.

Vulnerabilidad por otro lado política. Políticos preparados para viejas preguntas, y con viejas respuestas aprendidas, aderezadas siempre con el cansino “y tú más”, políticos del pasado, que no sirven para la nueva realidad y las nuevas preguntas, que requieren de una profesionalidad y una capacidad de gestión muy lejos de su capacidad actual. Estructura política europea que retrata sus miserias con países europeos (Alemania y Francia) acaparando material por su cuenta, o adoptando, o mejor dicho, no adoptando decisiones a favor del bien común, por egoísmos y egolatrías norteñas, que han llevado al presidente portugués a calificarlas como “repugnantes”.  Estructura política mundial, donde la globalización se retrata como un patchwork en el que al menor girón se descompone en pedazos, mostrando las debilidades de cadenas de suministro eternas, contaminantes, y ahora, oh casualidad, empobrecedoras, no sólo de los países de producción, sino de los países ricos que descubren su dependencia político económica para bienes de primera necesidad.

Vulnerabilidad económica porque un bicho más pequeño que una micra paraliza una economía mundial, y obliga a dotar la mayor reserva española, 200.000 millones de euros, para reparar el daño causado por tan insignificante ser. Nunca, nada, ni siquiera nuestro loable afán de luchar contra la emergencia climática, alcanzar los ODS, generar una economía tecnológica….nos había llevado a gastar semejante cantidad de dinero. Vulnerabilidad por ser reactivos, cuando desde hace años, lustros, ese dinero podría haberse usado en acciones propositivas…

Esta vulnerabilidad nos va a llevar como sociedad civil a demandar nuevas preguntas y por lo tanto nuevas respuestas. Es por esto que es fundamental que como sociedad a partir del 1dC (día uno después del coronavirus), exijamos a nuestra clase política que asuma esa vulnerabilidad como una oportunidad para repensar la Humanidad desde lo político, económico y lo humano. Esto no va de derechas e izquierdas, esto va de reprotagonismo de la sociedad civil donde encomienda a los agentes públicos y privados una nueva manera de pensar. Esto va de la sociedad porque es la propia Humanidad lo que está en juego.

Carlos Piñeyroa Sierra

Director de Conversaciones e Innovación abierta Grupo Init. Free Lance en Innovación en Dirección de Personas.

Publicado el 28/05/20    // Temas: Sin categoría

Tendencias 2020 (y III) Internet of Bodies

Artículo publicado en Heraldo de Aragón en Abril 2020 en la sección OpiniónTribuna

Tras haber hablado de la Desigualdad y la Emergencia Climática como dos de las tendencias que a mi entender están marcando esta década que se inicia, la Tecnología 5G será, quizás desde otra perspectiva, la de la aceleración de las innovaciones en nuestra vida, la tercera tendencia más importante en los próximos años.

Para quienes no estén familiarizados con esta tecnología sepan que en realidad no es tan disruptiva como lo fue la tecnología 4G, pero tiene unas características que, como acelerador de las innovaciones, es exponencial. Sólo por mostrar algunas de sus ventajas, permite realizar conexiones masivas increíblemente más rápidas que hoy, mejora el ancho de banda, y además permite reservar espacio para redes críticas (emergencias, negocios,…). Pero sin duda la velocidad de conexión será el elemento determinante, hasta el punto de que cambiará el modelo de negocio de los propios operadores telefónicos que nos proveen de red: de cobrarnos por segundos o por gigas, nos cobrarán por velocidad de la propia red.

Tres tecnologías se van a ver enormemente expandidas cuando la red sea provista por tecnología 5G: Realidad aumentada, realidad virtual y big data/ inteligencia artificial. Si se está preguntando como afectará esto en su vida, sepa que la sanidad, el retail, la movilidad, la energía, o la industria del entretenimiento, por poner sólo algunos ejemplos, serán, en nada, invadidas por ellas. Y en nada es ya: la aragonesa HMY, líder mundial en equipamientos de espacios para retail, ya desarrolla tecnología en los escaparates de todo el mundo que permite reconocer si la persona que está delante es hombre o mujer, y por lo tanto el escaparate transforma su oferta en función de quien tiene delante. El Hospital Clínico de Barcelona, de la mano del doctor Antonio de Lacy y la empresa AIS Channel, ya ha desarrollado un sistema de realidad virtual para asistir en remoto, en tiempo real, operaciones en cualquier lugar del mundo. Esto ya es realidad, esto es hoy.

Tal es el punto de ebullición de esta tecnología 5G que frente a la ya familiar expresión IoT (Internet of Things, en castellano, Internet de las cosas) se habla ahora de IoB (Internet of Bodies, o internet de los cuerpos/seres humanos). Se sorprenderán, o no, si les digo que en este momento ya existe un software capaz de realizar reconocimiento facial, tanto en entornos reales como virtuales (la aragonesa Etiqmedia es una de las líderes nacionales en este tipo de software). Y más aún si les digo que en países como China, donde la normativa sobre protección de datos es laxa, el gobierno del país tiene ya un alto control de las personas en espacios públicos gracias a esta tecnología que soporta en entornos masivos la propia tecnología 5G. Más aún, ese software ya se está desarrollando más intensamente, para categorizar y reconocer a las personas por la forma en la que caminan… Así el Internet of Bodies es algo que, gracias a la tecnología 5G, estará, está ya, más presente de lo que pensamos. Y más allá de fines espurios de control o de seguridad, lo cierto es que, las aplicaciones del Internet of Bodies son innumerables, y como dice el informe internacional de tendencias de la agencia Fjord “a medida que aumente la capacidad de las máquinas para leer nuestras características físicas (como si fueran códigos de barras humanos), las marcas diseñarán nuevos productos y servicios más personalizados que nunca. Esta tendencia es resultado de que nuestros cuerpos se están convirtiendo en una firma que combina nuestras identidades física y digital”. Todo un mundo por venir….

Como en las dos tendencias anteriores, la ética en el uso de lo que está a nuestro alcance, planeta, economía, y tecnología, será sin duda el envolvente que determinará que la manera en la que las estamos gestionando estas tres tendencias, Emergencia Climática, Desigualdad, y Tecnología 5G, sean para bien o para mal de la Humanidad. Una vez más, de nosotros depende.

Carlos Piñeyroa Sierra

Director de Conversaciones e Innovación abierta de Grupo Init y free lance en Innovación en dirección de personas.

Publicado el 28/05/20    // Temas: Sin categoría

Tendencias 2020 (II). Desigualdad

Artículo publicado en Febrero en Heraldo de Aragón en la sección Tribuna. Opinión

Si el pasado mes de Enero iniciaba esta serie de tendencias para el año 2020 hablando de la Emergencia Climática, en esta ocasión toca hablar sobre la Desigualdad, como una de las realidades que a mi entender marcará no sólo el año que comienza sino también la década.

Hans Rosling en su libro “Factfulness” tras muchos años de estudio de datos relativos a los avances de la Humanidad, concluye, entre otras cosas, que la realidad es mucho más optimista que lo que aparentemente los medios de comunicación nos cuentan. El dato, dice, aporta realidad frente a un imaginario colectivo construido, no siempre veraz. Vayamos pues con el dato veraz: Intermón Oxfam acaba de publicar su Informe Anual sobre Desigualdad donde, una vez más, pone de manifiesto que la brecha de desigualdad en el mundo, no sólo no se cierra, sino que se expande (el 1% más rico del planeta posee tanta riqueza como el 99% restante).

Esta realidad es contundente, y no podemos obviarla. Para ello, para gestionarla, han surgido diversos modelos económicos que intentan revertir los efectos perniciosos de desigualdad que la economía actual genera, poniendo en el centro a la persona y asegurando parámetros de justicia social en la toma de decisiones económicas. Modelos económicos como la Economía del Bien Común, Capitalismo Consciente o el movimiento BCorp, que fundamentalmente se centran en: a) Una nueva concepción de los proveedores entendidos estos como  parte de la propia cadena de valor, y donde las exigencias sociales y medioambientales de la principal no son ajenas a los mismos. b) Trabajadores entendidos como colaboradores, donde la gobernanza de la organización queda sujeta a la participación y el sentido de compromiso interno de todos, y donde la diversidad empresarial es entendida en su dimensión global de representación de una sociedad que en sí misma es diversa, c) La consideración de los clientes como parte activa de la organización, donde los valores de la honestidad, la transparencia, la justicia y la información veraz, son tan importantes como el precio o la calidad del producto, d) Un modelo económico llamado a estar atento a las asimetrías que el mismo genera, obviando así un supuesto equilibrio natural de la oferta y la demanda, o una corrección basada exclusivamente en términos economicistas.

De todos ellos permítanme que en esta ocasión les llame la atención sobre la Economía del Bien Común, liderada por el austriaco Cristian Felber, cuyo modelo económico sienta bases certeras contra la desigualdad en un plano macro y microeconómico. Algunas de sus consideraciones, que les apunto simplemente para despertar su curiosidad son, por ejemplo en el nivel micro, que sigue habiendo empresas en los que el CEO de la compañía cobra entre quinientas y mil veces más que lo que cobra su trabajador de menor nivel, preguntándose sinceramente si el valor real que aporta aquel se corresponde con su retribución o la misma es especulativa y es generadora de desigualdad, o a nivel macro en otorgar a los municipios, administración más próxima, un papel relevante en la construcción real de redes de economía justas, donde la política fiscal sea generosa con quien empieza y exigente con quien ya ha alcanzado un determinado nivel (paradoja que el emprendimiento en España conoce bien, toda vez que quien empieza paga lo mismo, y en ocasiones más, que quienes han alcanzado madurez y expansión), o una política fiscal generosa con quien crea condiciones justas para las personas y el planeta, y gravosa para quien no toma en consideración las condiciones sociales y ambientales en las que produce o distribuye.

La desigualdad lamentablemente es una tendencia de comportamiento alcista, la buena noticia es que ya, miles de empresas, y algunos gobiernos, optan por modelos económicos más justos. Curiosamente el cambio de tendencia depende de usted, en su condición de consumidor, trabajador, empresario, ciudadano y elector. Invirtamos entre todos esta lamentable tendencia. Está en nuestra mano.

Carlos Piñeyroa Sierra

Director de Conversaciones e Innovación abierta de Grupo Init, y free lance en Innovación en Dirección de Personas

Publicado el 28/02/20    // Temas: Sin categoría

Tendencias 2020: Emergencia Climática

Artículo publicado en Heraldo de Aragón sección Opinión en Enero 2020

Todos los años las más importantes consultoras del mundo lanzan sus previsiones sobre lo que será tendencia en los próximos doce meses que tenemos por delante. Desde la humilde atalaya de quien ve nuestra realidad desde este rincón de la innovación abierta, creo que a nivel mundial y local podemos hablar de tres claras tendencias que impactarán con fuerza en nuestra economía: Emergencia Climática, Desigualdad y Tecnología 5G. Permítanme que a lo largo de los próximos tres artículos las desgrane, ofreciéndoles lo que desde mi punto de vista, será determinante y crucial en cada una de ellas.

En este mundo en el que todo va tan rápido y hacemos tan manidas las expresiones de tanto usarlas, que, finalmente las vaciamos de contenido, convirtiéndolas en comodities, aunque mantengan su enorme carga conceptual, hemos tenido que transitar de “cambio climático” a “emergencia climática” para verdaderamente darnos cuenta que, o actuamos, o todo cambiará en nuestra contra… quedan pocas palabras en nuestro lenguaje que vayan más allá de “emergencia”, lo que evidencia que nosotros mismos, aventuramos un extremo final, que difícilmente retrocederá si no nos ponemos manos a la obra.

La reciente carta de Larry Fink, presidente y CEO de Blackrock, la mayor gestora de fondos del mundo, advirtiendo sobre el giro de sus intervenciones de  inversión exclusivamente en empresas sostenibles, evidencia que efectivamente hemos tocado el extremo y que ya no vale sólo un éxito financiero, sino que el mismo debe ir acompañado de un impacto positivo para el planeta y para la sociedad. Es el mismo mensaje que a mediados de 2019 lanzó al mundo la Business Round Table, la asociación que aglutina a cientos de CEOs de las más influyentes compañías americanas (Walmart, JPMorgan, Johnson&Johnson,…) invitando a todos sus miembros a “reinventar la economía buscando un impacto en sus actividades más allá del económico”.

Y es que a día de hoy, según el informe de emisiones del Programa Oficial de Naciones Unidas para el Cambio Climático, aunque cumpliéramos (que no lo hacemos) todos los compromisos nacionales del Acuerdo de París, todavía estaríamos en un incremento de 3,2 grados de la temperatura del planeta para 2050, algo que resulta inasumible para el propio planeta y para el ser humano. Para cumplir con los objetivos (limitar la subida de las temperaturas a no más de 1.5 grados en 2050), las emisiones de CO2 deben descender en torno a un 7,6 % al año desde 2020 hasta 2030.

Ya hay signos de esperanza comprometidos con la acción. Algunos movimientos mundiales como la Comunidad BCorp (en la que se encuentran empresas de la talla de Bens&Jerry, Patagonia, Ecoalf, o Danone) han lanzado su propio reto de reducir a cero sus emisiones netas de gases de efecto invernadero para el año 2030. El ejemplo no tardará en ser seguido, y veremos en este año 2020 nuevos compromisos empresariales y gubernamentales para hacer frente a este monstruo que nosotros mismos hemos creado.

Pero como dice Victor Viñuales, director de Ecodes, y seguramente la persona en nuestro país que con más pasión ha defendido, ya desde hace muchos años, la descarbonización de la economía, vivimos un momento feliz, en el que la economía tradicional se suma al reto, tantas veces denunciado, de hacer una economía verde e inclusiva; pero igualmente corremos el riesgo, una vez más el desgaste de las palabras, de surfear esta ola, vaciarla de contenido, llenarla de postureo, y conformarnos con lo evidente, cuando en realidad es el momento de ir más allá, de exigirnos más, porque no es que no haya tiempo, es que vamos hacia el extremo cada vez más rápido.

La emergencia climática deviene así sin duda como la tendencia que debería sacar del ser humano, y de las empresas en las que se organiza, lo mejor de nosotros mismos, para salvar aquello que es propiamente nuestro, nuestro planeta, nuestra vida. Este año 2020, si algo será, será emergencia climática.

Carlos Piñeyroa Sierra

Director de Conversaciones e innovación abierta de Grupo Init. Freelance en Innovación en Dirección de Personas.

Publicado el 30/01/20    // Temas: Sin categoría

Somos nosotros

Artículo publicado en la sección Tribuna de Heraldo de Aragón en Diciembre 2019

Una sociedad que avanza no lo hace solo en el aspecto económico. Éste no deja de ser un reflejo de todo lo que subyace en el entramado social. Una sociedad que es justa, tendrá una economía justa. Una sociedad que es generosa, tendrá una economía generosa. Una sociedad que está formada, tendrá una economía competente.

Nuestra mirada a la sociedad, tradicionalmente, se realiza hacia aspectos evidentes. Pero tengo para mí, que en lo profundo de nuestro iceberg como sociedad, cada vez menos, miramos aquello, que, como decía el Principito, es invisible a los ojos, pero es determinante para nosotros como sociedad. Y, no, no me refiero en esta ocasión al amor, que podría ser, perfectamente, sino a la educación. Vivimos en una sociedad donde cada vez más la falta de unos principios mínimos de educación son cada vez más evidentes, y fuera de lo que se pueda pensar, impactan de lleno en la manera en la que nos relacionamos, consumimos, producimos,…He llegado a este punto de reflexión, negándomelo a mí mismo en varias ocasiones bajo el pretexto del prejuicio de que me hago mayor, de que cualquier tiempo pasado fue mejor, de falta de adaptación a lo nuevo,…pero finalmente, me miro en lo profundo y me digo a mí mismo, que en esta ocasión los prejuicios no me condicionan, sino que más bien es una evidencia. Y al mirarme, me respondo, que precisamente, son tantas las ocasiones en las que hago dejación de evidenciar esa falta de respeto, que me convierto en cómplice de ésta, por omisión de mi deber de socorro de nuestro patrimonio cultural.

Y cuando digo patrimonio cultural, digo bien, porque me temo que estamos en presencia de un eslabón perdido, que si nadie le pone remedio, conseguirá dar por normalizados determinados comportamientos, que, desconectados de nuestra educación, no tendrán referente en oposición con el que compararse. Así pues creo que somos nosotros, quienes callamos, o dejamos pasar como buenos, determinados comportamientos, los que somos corresponsables de esa pérdida de patrimonio cultural.

Somos nosotros los responsables de que la gente ponga la música del móvil a todo volumen en el autobús sin importar el respeto al resto de personas, somos nosotros quienes no nos importa que no se ceda el asiento a las personas mayores en el transporte público, somos nosotros los que permitimos que unos pocos bravucones impidan a la mayoría atender o estudiar, somos nosotros los que con nuestro consumo televisivo normalizamos la zafiedad y el mal gusto, somos nosotros los que reímos mensajes de whatsapp que denigran a las personas o colectivos, somos nosotros los que aceptamos conversaciones denigrantes e insultantes en las redes, o incluso las estimulamos, somos nosotros los que obviamos comportamientos incívicos en la calle, o en nuestra comunidad de vecinos, olvidándonos de que no vivimos solos, somos nosotros los que obviamos la cultura del esfuerzo y jaleamos el éxito fácil de estrellas mediáticas, olvidando que nuestros hijos nos miran en todo momento como referente a emular en el comportamiento,…

Somos nosotros, sí, los que con nuestras omisiones, estamos logrando que lo esencial de la sociedad se diluya y sea sustituido por algo superficial, desconectado de nuestro patrimonio cultural, y sencillamente peor. Y es que en liderazgo hay un dicho que dice que cuando tú no lideras, el contexto lidera por ti. Y tengan la certeza de que esa dejación de responsabilidad, ese eslabón perdido, si no se evidencia, desaparecerá, y entonces algún día nos preguntaremos ¿cómo hemos llegado a esto, cómo hemos llegado a esta sociedad, a esta economía, a esta manera de relacionarnos…?, y nos veremos obligados a contestarnos: fuimos nosotros.

Carlos Piñeyroa Sierra

Director de Conversaciones e Innovación abierta de Grupo Init. Freelance en Innovación en Dirección de Personas.

Publicado el 19/12/19    // Temas: Sin categoría

¿Quién le pone el cascabel al gato?

Artículo Publicado en la sección de Opinión Tribuna de Heraldo de Aragón en Octubre 2019

En mi colaboración con Heraldo de Aragón del pasado mes de Septiembre escribía sobre la importancia del binomio “inmigración y pensiones” en virtud del cual, y basado en informes estadísticos, la economía española necesitará para la supervivencia del actual sistema de pensiones que para “2050 los inmigrantes supongan entre el 43,4% y el 47,1% del total de residentes en España”. Permítanme que, ahondando en esta idea, traiga ahora a colación un nuevo elemento que convierta ese binomio en un trinomio singular: “inmigración, pensiones, y educación”.

César Alierta, presidente de la Fundación Telefónica, y buen conocedor del sistema educativo español presente, y más importante aún, conocedor de las necesidades educativas presentes y futuras que reclama el sistema empresarial actual, advertía en la pasada edición del South Summit celebrado en Madrid hace unas semanas que “sólo en España hubo en 2018 hasta 300.000 puestos de trabajo que no se pudieron cubrir, porque el sistema educativo no los produce” y en concreto cifró en 2,5 millones el número de puestos de trabajo digitales que necesitará España en los próximos tres años.

La propia Fundación Telefónica es la que ha importado de Francia el modelo 42, modelo educativo en programación, al margen de acreditaciones y presupuestos formales, en el que cualquier persona, independientemente de su edad y formación previa, termina siendo un especialista en programación, hasta el punto tal, que gran parte de ellos son reclamados por las empresas incluso mucho antes de finalizar sus estudios. El éxito está en saber reclutar a personas cuyas actitudes ante el aprendizaje demuestren pasión, entrega, y vocación por la superación personal.

Las Hijas de la Caridad de San Vicente Paúl están desarrollando dos programas del Gobierno de España, uno de protección internacional y otro de protección humanitaria en el que acogen a personas que huyen de conflictos bélicos o están en riesgo de exclusión por su condición de asilados o inmigrantes en situación de ilegalidad. El principal problema de estos programas gubernamentales es que tienen una duración determinada en los que, supuestamente, transcurrida la misma, las personas tienen que autoabastecerse. Sin embargo estamos hablando de personas con unas actitudes de superación espectaculares, que han sobrevivido a condiciones extremas, y cuya vocación por la superación personal está fuera de toda duda. Para estas personas entrar en el ciclo formativo académico español resulta muchas veces complicado porque la inmediatez de sus necesidades más básicas, una vez terminados los programas de acogida, no les permiten destinar su valioso tiempo a la formación sino al trabajo en cualesquiera circunstancias y condiciones.

Sabemos que necesitamos más personas para sostener nuestro sistema de pensiones en el futuro, sabemos que la inmigración es necesaria para cubrir esa cifra, y deseamos que esa inmigración trabaje para que pueda dignificar su vida y pueda producir riqueza y bienestar en nuestra sociedad. Tenemos empleos digitales no cubiertos por nuestro propio sistema educativo y laboral, sabemos que esos empleos digitales no precisan de ciclos formativos largos y formales, sino actitudes como el afán de superación, la entrega y la pasión por salir adelante. Tenemos personas cuyas vidas nos hablan de huidas de conflicto bélico, abandono de sus casas y profesiones, y búsqueda desesperada de un mejor futuro para ellos y los suyos construidos desde su propio esfuerzo. ¿Es necesario que haga yo la correlación, o es una correlación natural inmigración, pensiones y educación?. A ver quien le pone el cascabel al gato.

Carlos Piñeyroa Sierra. Director de Conversaciones e Innovación abierta Grupo INit. Free lance en Innovación en dirección de personas

Publicado el 25/10/19    // Temas: Sin categoría

Pensiones e inmigración. Una realidad poliédrica que nadie nos cuenta

Artículo publicado en Septiembre en la sección Tribuna de Opinión de Heraldo de Aragón

En el año 2018 Bill Gates regaló a todos los graduados de Estados Unidos el libro de Hans Rosling “Factfulness”, un libro que muestra diez razones por las que estamos equivocados sobre el mundo y por qué las cosas están mejor de lo que pensamos. Y lo hace mediante dos afirmaciones complementarias: los datos son imprescindibles para conocer la realidad en la que vivimos, y por lo tanto, son imprescindibles para tomar decisiones, pero los datos deben acompañarse de una serie de principios, que hacen que la mirada siempre deba ser poliédrica, porque un dato, por sí mismo, es insuficiente para acertar en la siempre compleja toma de decisiones.

El pasado 25 de Agosto este diario publicaba una noticia muy interesante y demoledora por la contundencia de sus datos: el sistema de pensiones en España, que ya consume el 12,1% de nuestro PIB requiere, según la Autoridad Fiscal Independiente (Airef), que nuestra población incremente en 10 millones de habitantes de aquí al 2050, así como su tasa de población activa debería alcanzar el nivel alemán del 70%. Añadía que organismos internacionales como el FMI preveían para España un incremento necesario de la población inmigrante de hasta 5,5 millones más. Y apelando a un estudio de Carmen Ródenas, profesora de Análisis Económico de la Universidad de Alicante, que aglutina la información al respecto de Airef, Instituto Nacional de Estadística, y organismos internacionales como el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo y Eurostat, agencia estadística europea, para “2050 los inmigrantes deberían suponer entre el 43,4% y el 47,1% del total de residentes en España”.

Dos esferas de realidad diversa, las pensiones y la inmigración, se tocan en una realidad poliédrica, económica y social. Desde el punto de vista político, el debate de las pensiones se ha centrado siempre en el cuestionamiento del modelo de reparto y la necesidad del estímulo del ahorro como la expresión de un sistema mixto privado complementario del público. Y el debate de la inmigración se ha centrado siempre en la condición legal o no de la misma, y en el riesgo de la pérdida de identidad en un debate cultural a favor o en contra del multiculturalismo. Pero hete aquí, que pensiones (economía) está íntimamente vinculado a inmigración (social), a pesar de que ningún partido político esté planteando de manera clara y diáfana a la sociedad esta realidad poliédrica.

Sería por lo tanto de mucho interés, que nuestra clase política comenzara desde ya a abandonar discursos simplistas sobre ambos extremos. De quienes denuestan la inmigración sin más, por un criterio social y de identidad, y de quienes reducen el mismo a una cuestión humanitaria de café para todos, desprovista de la complejidad, precisamente humanitaria, de evitar la explotación delictual del ser humano, y la complejidad económica de asegurar que la incorporación de nuevas personas en nuestro país deba estar equilibrada para atender tanto a un reconocimiento efectivo del derecho de migración, como a la necesidad de mantener una tasa de ocupación efectiva que permita el sostenimiento de nuestro pilar social (de todos, nacionales e inmigrantes).

Realidad poliédrica, compleja, más allá del dato, pero donde el dato ancla una evidencia sobre la que debe pivotar la aproximación política. Y la ciudadanía deberíamos saberlo, para evitar extremos poco beneficiosos para nuestro país, y para el mundo. La virtud, siempre, se encuentra en el medio.

Carlos Piñeyroa Sierra

Director de Conversaciones e Innovación abierta de Grupo Init. Free lance en Innovación en Dirección de Personas.

Publicado el 20/09/19    // Temas: Sin categoría

Nuevos modelos de aprendizaje

Artículo publicado en Heraldo de Aragón Julio 2019 en la sección Tribuna Abierta

Vivimos en un mundo en el que todo cambia. La tecnología transforma todo cuanto nos rodea, sociedad, trabajo, relaciones… Podemos afirmar con seguridad que ni somos capaces de predecir el cambio, ni siquiera de interpretar las claves para gestionarlo una vez reconocido. Es el tiempo de la incertidumbre, Es el tiempo del final de las certezas.

Y no solamente todo cambia, sino que cada vez lo hace más rápido. Es lo que se conoce como el principio de la Red Queen Race, o el principio de la carrera de la reina de corazones: cuanto más rápido cambian las cosas, más rápido tienes que moverte para estar en el mismo lugar. Y es que cuando uno evoluciona, evoluciona igualmente el resto de organismos del sistema, así como el propio  sistema, el entorno. ¿y cómo podemos vencer esa Red Queen Race? Decía Darwin que “no son las especies más fuertes las que sobreviven, ni las más inteligentes, sino aquellas que son más sensibles al cambio“, Cuando el mundo está constantemente cambiando, la velocidad a la que tú puedas aprender es lo único que puede darte una ventaja sostenible en el largo plazo. Así pues, el aprendizaje, deviene como una ventaja competitiva de primer orden para abordar este entorno de incertidumbre permanente. Experimentar, aprender, adaptarse.

Pero si esto es así ¿en qué medida estamos transformando los propios modelos de aprendizaje para adaptarnos? Acostumbrados a transmitir certezas ¿cómo se forma en un mundo donde las certezas no existen, dónde la única certeza es el cambio?.

Si miramos el sistema educativo actual, advertimos nuevas formas de aprendizaje que revelan nuevas formas de entender el qué y el cómo del aprendizaje. Las inteligencias múltiples de Gardner, la gestión por proyectos, o la más reciente e innovadora LearnLife, movimiento europeo de aprendizaje basado en la configuración de itinerarios formativos individualizados donde el alumno decide qué, cómo y cuándo debe aprender.

Si acudimos al sistema universitario, además del revolucionario modelo finlandés de Team Akademia, que desarrolla un aprendizaje basado en learning by doing,aprender haciendo, llevado al límite tal que, los estudiantes constituyen su empresa real el primer día lectivo, con el fin de generar ingresos que les permita financiar su itinerario formativo por diferentes países del planeta. O el más reciente y revolucionario movimiento 42, adoptado en España por Telefónica 42, en el que no hay títulos académicos, sino que se aprende bajo las bases del peer to peer, el trabajo colaborativo, la gamificación, y la necesidad de dar respuestas a retos reales de empresas.

En el ámbito de la empresa una palabra, una realidad, ocupa todo el espacio: Lifelong learning: aprendemos en todo momento, formal e informalmente, consciente e inconscientemente y los canales de aprendizaje se multiplican. Algunas soluciones en marcha: a) soluciones digitales: bite size videoscon los que de un plumazo aprender a hacersin rodeos, aprendizaje inmersivo (realidad virtual, aumentada, hiperexperiencias,…) moocs, conocimiento de primer nivel accesible en todos los rincones del planeta… b) soluciones metodológicas:, aprendizaje colaborativo, donde las comunidades de aprendizaje y de práctica adquieren un protagonismo fundamental… c) soluciones de acreditación del conocimiento como el blockchain que en nada comenzará la certificación de competencias y conocimientos sin necesidad de título alguno que lo acredite.

Si de lo que han leído hasta aquí tienen la sensación de que se decantan certezas en los nuevos modelos de aprendizaje permítanme que lo someta a cuestionamiento… se habla ya de la capacidad del cerebro para aprender de manera permanente, de su plasticidad para adaptarse, pero esa plasticidad requerirá de algo tan novedoso como la capacidad para desaprender…¿podremos aprender indefinidamente? ¿Sabremos desaprender?…. Dudas, incertidumbres, que rodean al mayor factor de adaptabilidad al cambio: el aprendizaje.

Carlos Piñeyroa Sierra

Director de Conversaciones e Innovación abierta de Grupo Init. Free lance en Innovación en Dirección de Personas

Publicado el 9/07/19    // Temas: Sin categoría

Para un diálogo fructífero. Apuntes para después de la batalla electoral

Artículo publicado en la sección Tribuna de Opinión de Heraldo de Aragón. Junio 2019

En el ámbito de la innovación, cambio de paradigma, es el movimiento conceptual que realizas para cambiar de manera radical el enfoque de un asunto. Se trata de cambiar el marco en el que suceden las cosas, para encontrar soluciones alternativas a las habituales. Ahora que ha terminado la batalla electoral, bronca, como casi siempre, o más que nunca, quizás realizar este ejercicio de cambio de paradigma pueda ser una buena solución para salir, de la que seguro se avecina, vuelta de tuerca de la bronca política.

Propongo un cambio de paradigma en el que, una vez dilucidado quien gobernará nuestras ciudades y comunidades autónomas, todos los esfuerzos de todos los partidos políticos se tornen hacia el bien común, no hacia el bien de los intereses del partido, sino del bien común, del servicio público. Y para ello, no dejo huérfanos a nuestros líderes, sino que les propongo que lean el viejo libro de William Ury y Roger Fisher “Obtenga el Sí” en el que, respaldados por los conocimientos de la Universidad de Harvard, ambos autores daban cuatro consejos claros para lograr el consenso y el bien común de las partes en conflicto, que en periodo electoral, somos todos.

En primer lugar nos proponen “separar las personas del problema”, es decir, discutamos sobre el bien común, sobre el fondo del asunto, no sobre si uno u otro es de una u otra manera en su vida personal o profesional. En segundo lugar, y muy importante, “centrarse en los intereses, no en las posiciones”. Para ello distingan la posición como el enroque, y el interés como aquello que subyace en ese enroque. Dos niños discuten por una única naranja, ahí su posición, los dos quieren la única naranja, pero uno quiere la pulpa y el otro quiere la cáscara, ahí sus intereses. El diálogo siempre ayuda a encontrar y descubrir los intereses. La bronca nos hunde en las posiciones. En tercer lugar, igualmente importante, “buscar soluciones de beneficio mutuo”, sabiendo que nadie, en un proceso de diálogo tiene derecho al 100% del reparto, y que la generosidad, y más en política alternante, es condición indispensable de diálogos duraderos. Finalmente, “establecer criterios objetivos para el seguimiento de la solución” porque es una condición de objetividad en la consecución del beneficio mutuo.

Además ambos autores nos proponen empezar a negociar siempre por los intereses comunes, porque eso nos permitirá generar una corriente positiva, continuar con los intereses complementarios, que son aquellos sobre los que seguramente en las posiciones hay desacuerdo, pero en los intereses hay soluciones de beneficio mutuo, y terminar por los intereses opuestos, sabiendo que estos requerirán de nosotros mayor paciencia y creatividad.

Si nuestros políticos aplicaran estos cuatro principios, y este orden de actuación sobre la negociación, seguramente la bronca dejaría de existir, el bien común saldría ganando, y la ciudadanía estaríamos más tranquilos y pacificados. Por que….se imaginan, y ahí está el cambio de paradigma, que nuestros políticos estos días dijeran “¿en qué podemos ayudar para que aquello en lo que estamos de acuerdo para nuestra ciudad o comunidad salga de forma inmediata, aquello en lo que tenemos dudas, lo hablemos cuanto antes para poder encontrar soluciones válidas y aplicarlas cuanto antes, y aquello sobre lo que discrepamos, lo cocinemos a fuego lento, para encontrar alguna solución que, sin necesidad de estar completamente de acuerdo, siente las bases de una intervención en el medio y largo plazo, que en alternancia política, podamos preservar y apreciar en el futuro?…

Pero me temo, despertemos, que más bien lo que nos encontraremos serán frases del estilo, “nos encontrarán en una oposición firme” “tenemos cordones sanitarios” “por ahí no pasaremos, por aquí no pasarán”…o similares….al fin y al cabo, esto sólo son apuntes para después de la batalla electoral.

Carlos Piñeyroa Sierra

Director de Conversaciones e Innovación abierta de Grupo Init. Free Lance en Innovación en Dirección de Personas

Publicado el 15/06/19    // Temas: Sin categoría