Concéntricos

Concéntricos

La persona en el centro, en el eje.

En la actualdiad las Organizaciones se enfrentan a tres retos fundamentales: a) Innovación: aparece un nuevo tejido empresarial basado en la innovación constante, tecnológica o no, que está transformando el mundo empresarial y los modelos de negocio (economía colaborativa, tecnologías, etc) b) Digitalización: la mayor parte de las grandes corporaciones han entrado en un proceso de digitalización que implica mucho más que la introducción de apps o big data en sus procesos, sino que implican un cambio organizacional profundo para dar respuesta a los nuevos retos del mercado c) Customer Experience: el cliente demanda algo más que precio y producto, reclama una experiencia al adquirir un producto o un servicio. Exige una revolución en la manera de recibir la propuesta de valor.

Cualquiera de estos tres retos precisan por parte de las personas de una Organización algo más que “implicarse”, precisan “compromiso”. Estos retos exigen conexiones mentales y compromiso en el hacer de las personas que forman la Organización, que va más allá del cumplimiento de la tarea, implica algo más profundo, que transciende del mero “hacer”. Implica identidad, sentido de pertenencia, valores compartidos, crear de manera colaborativa para que cada persona sea y se sienta el motor de su propia Organización.

Necesitamos un modelo innovador de gestión de personas que permita dar respuesta a estos nuevos retos, desde sus parámetros propios y no desde los parámetros de los retos del siglo pasado.

Y ¿que demandan estos retos?. Pues fundamentalmente un compromiso de las personas en singular, un movimiento propio, desde la motivación intrínseca, que permita activar todo lo que cada persona es para dar respuesta a esos retos. Y ahí, en el protagonismo de la persona, el equipo deviene como una estructura más, contingente pero no necesaria, porque en su lugar aparece con fuerza la “colaboración”, las “estructuras líquidas”. La colaboración no entiende de estructuras, sino que es efímera y existe en función del objetivo que en cada momento haya de ser satisfecho. El estímulo de la colaboración implica el estímulo del compromiso, de la creatividad para generar las relaciones y procesos necesarios para llegar a buen término, y el estímulo del reconocimiento y del aprendizaje abierto e informal. Nos hemos acostumbrado a la estructura del equipo como el factótum de la gestión de personas, hemos paquetizado la singularidad de cada persona en una estructura hermética, pero lo cierto es que los nuevos retos demandan agilidad, rapidez, eficacia, puesta en marcha de todo nuestro ser, nuestras capacidades al servicio del logro, y eso una estructura fija como el equipo no siempre es capaz de generar todo el valor que la colaboración, efímera, ad hoc para cada ocasión, abierta a las personas de dentro, pero también las de fuera, es capaz de producir.

Concéntricos la metodología que he desarrollado para dar respuesta a estos retos a través de una nueva forma de gestionar personas, sitúa a la persona en el centro de la organización, como el eje de una rueda, establece las conversaciones auténticas y profundas sobre identidad y valores como elemento clave del funcionamiento de la rueda, despliega nuevos compromisos con una nueva tipología de objetivos, y estimula comportamientos como la colaboración, la audacia, la generosidad y el aprendizaje abierto, como factores determinantes del movimiento que impulsa el compromiso personal y la motivación intrínseca.

Nuevos retos, nuevas formas de liderar y de generar impacto.

Para más info: Carlos Piñeyroa Sierra