Tiempo de silencio

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He dudado mucho sobre si escribir este post o no. Siempre que escribo y leo en esta red, se basa en lo que hago o hacen los demás. Pero ahora no se trata de hacer, sino de ser. He pedido una excedencia de dos meses. Una parada vital. Un mes estaré en Jerusalem en una comunidad de Jesuitas, con una mirada interior, de agradecimiento a Dios y la Vida por estos 47 años llenos de verdadera vida, y por otro lado de ilusión y predisposición para lo que tenga que venir en los años siguientes. El siguiente mes estaré de “descompresión” y cumpliendo algunos sueños en lo “concreto”.

Trabajo en una organización, Init, que entiende profundamente esta necesidad de “parar para poder continuar”, algo que les agradezco enormemente, y en especial a Joxean Sáez de Ocáriz, nuestro CEO, y a todo mi equipo de Initland que sostendrán mi ausencia. Pero tengo para mí que esta no es sólo mi necesidad. Cada vez más surfeamos la ola, sin mojarnos, sin sentir, sin disfrutar. Y necesitamos recuperar nuestro sentido de la existencia para poder mojarnos. Necesitamos testar permanente nuestro para qué existimos, nuestro propósito vital, para ser conscientes de cada decisión de cada acción. Y tenemos que preguntarnos también si el propósito de nuestra organización es consecuente y coherente con nuestro propósito personal. Carlos Barrabés ya lo viene diciendo hace unos meses, “en estos tiempos que vivimos, todo puede iterar menos el propósito organizacional”. Y yo añado: y es fundamental que el propósito personal esté alineado con ese propósito organizacional, porque en un mundo tan volátil y cambiante, necesitamos sentir que nuestra existencia es consecuente con aquello que somos y deseamos.

Tiempo de silencio, tiempo de mirada interior. En un mundo que todo cambia, el norte eres tú. Dediquemos, pues, tiempo para ser conscientes de ese norte, quererlo, y ser consecuentes.

Carlos Piñeyroa

PD: En este tiempo de silencio para cualquier cosa que tenga que ver con trabajo contactad con:

Consultoría Init: Teresa tsanchez@theinit.com

Incubación Zaragoza: Romy romy@ciemzaragoza.es

Incubación Bilbao: Arantza asaezdeokariz@theinit.com

Próxima edición de Concéntricos: Manuel mbadal@ceste.es Mar sdp@ceste.com

Asociación ¿hablamos? Sara info@asociacionhablamos.es

Publicado el 6/04/18   // Temas: Sin categoría // No hay comentarios.

Innovación abierta…abiertos a innovar

Publicado en Tribuna de Heraldo de Aragón en Marzo 2018

En un mundo en que todo evoluciona tan rápidamente y la vida útil de las innovaciones es cada vez menor, está claro que innovar ya no es una opción. El contexto nos exige innovar, ser creativos y audaces, y no sólo en lo que hacemos sino también en cómo lo hacemos.

En el ámbito de la innovación hemos pasado por diferentes estadios que yo tengo a bien resumir de la siguiente manera: una primera fase en el que la innovación se encasilló en un departamento, cabezas pensantes al servicio de toda la organización, con la evidente desventaja de arrinconar el proceso innovador en una esquina, por importante que ésta fuera, de la propia organización. La irrupción de las start ups llevó a las grandes corporaciones a querer emular ese mundo de proactividad y asunción de riesgo, y muy en el estilo de lo que “habíamos hecho siempre” se pensó que la innovación disruptiva se solucionaba comprando pequeñas e incipientes start ups como si de empresas grandes se tratara. Ahí tenemos el ejemplo de Telefónica comprando, y hundiendo, a Tuenti, por haber fagocitado todo el espíritu innovador de la start up, sin haber comprendido que innovar en el siglo XXI requería de fórmulas diferentes que se alejasen del modelo de poderoso caballero es don dinero. El siguiente estadio fue incorporar a las start ups en la propia organización, el corporate venture, cuyo objetivo fundamental era traer a las start ups a tu propia organización con el ingenuo ánimo de que, por estar dentro de ti, tus propias estructuras cambiarían de manera natural, y favorecerían el cambio de relaciones internas y externas, sin más. Y así hemos visto en estos recientes años, meses, infinidad de empresas con sus propios “garajes” de start ups, sus incubadoras corporativas, o sus espacios de trabajo “coworking” más orientados a un cambio estético que sustancial, en las que, si rascas un poco, todo sigue igual…pero más moderno, eso sí.

Innovar hoy sólo es posible haciéndolo desde la innovación abierta. No se trata de “fagocitar” ni de “comprar”, se trata de ponerse en pie de igualdad entre diferentes agentes para analizar la realidad poliédrica desde diferentes ángulos, y, entre todos, encontrar soluciones nuevas a viejos retos o problemas. La innovación abierta reclama posiciones iguales, donde, no unos saben mucho y muchos no saben nada, sino donde todos tienen algo que aportar. Y el resultado de ese plano de igualdad son ecosistemas de innovación, verdaderos organismos vivos, donde cada parte es esencial para la vida del sistema, y donde cada parte preserva su singularidad. Ecosistemas en los que grandes empresas, pymes, start ups y mundo educativo son capaces de orientarse hacia un reto común, donde todos ganan, y todos aprenden, sin pérdida de su singularidad y sin ejercicio de posiciones dominantes.

La Innovación abierta requiere además de la presencia de las administraciones públicas, como marco regulatorio o como facilitador. Administraciones que a día de hoy ni están ni se les esperan. El ayuntamiento de Zaragoza todo lo bien que lo hace en el ámbito social, lo hace mal en el ámbito empresarial en el que carece de una estrategia, no voy a decir clara, sino una estrategia en sí. Del Gobierno de Aragón se puede decir exactamente lo mismo, o peor, anclado en viejas formas que están no sólo lejanas de la innovación abierta, sino del propio concepto de impulso de la innovación y la generación de estructuras para su desempeño. Y del Gobierno de España poco se puede esperar cuando en reiteradas ocasiones ha renunciado a participar en encuentros de innovación abierta en el ámbito del ahorro o en energía, calculando más el momento y la oportunidad política que la imperiosa necesidad de avanzar hacia nuevos productos y servicios mediante la colaboración transversal de todo el tejido productivo.

Lo vamos a ver, lo estamos viendo, la innovación abierta, los ecosistemas de innovación son la clave de nuestra competitividad y de nuestra capacidad para aprender. La pregunta es…¿estamos abiertos a innovar?.

Carlos Piñeyroa Sierra

Director de Init Land. Free lance en Innovación en la Dirección de Personas

Publicado el 14/03/18   // Temas: Sin categoría // No hay comentarios.

Congruencia empresarial

Publicado en sección Tribuna de Heraldo de Aragón en Febrero 2018

Recientemente una de las principales asociaciones de directivos y directivas en Aragón ha premiado, en la categoría de “Labor Social” al director territorial de una entidad financiera. Partiendo de la base de mi total reconocimiento a la labor de esta asociación, tengo para mí dudas de calado sobre esta nominación y posterior adjudicación, porque ¿se debe premiar a un directivo de una Obra Social bancaria por la labor social de la misma, o se debe premiar a las entidades sociales que financia? ¿de quién es el principal mérito?.

Tengo para mí que nos encontramos en un supuesto más de la invisibilidad de la acción comprometida y de la apariencia del dinero. En el fondo para mí la cuestión crucial es dilucidar qué es lo sustantivo y qué lo adjetivo. Vayamos por partes.

Una entidad financiera tiene como acción sustantiva la de proporcionar productos financieros que ayuden a sus clientes a solventar sus necesidades de aquel tipo de la manera más cómoda y económica para ellos. Y para aquellas que proceden de cajas de ahorro, además, en su constitución como fundaciones bancarias, mantienen su condición adjetiva de obra social de ayuda y financiación a entidades sociales y culturales.

Asistimos impertérritos a una contradicción en sí misma, a una especie de oxímoron.  La banca tiene una labor sustantiva que, sin embargo, desde una perspectiva ética no cumple en todos los casos. Por poner sólo dos ejemplos, recientemente publicados en este diario: a) la banca rechaza el 52% de las demandas por cláusulas suelo, aun sabiendo que existe jurisprudencia abundante en su contra, que terminará quitándole la razón, y ello no obstante, obliga a sus clientes a transitar por un proceso judicial para ver satisfechos sus derechos, y b) la banca todavía no ha hecho efectivo lo que la directiva europea de 2014 ya evidenció y que la normativa española traspondrá en breve, que no es otra cosa que dejar libertad al cliente y no penalizarle, por no contratar con la entidad bancaria la ristra de servicios adicionales obligatorios para poder disfrutar de las mejores condiciones de un préstamo o hipoteca de dicha entidad bancaria.

Y frente a este incumplimiento de la función sustantiva, la entidad bancaria, cada vez más, sustantiva su función adjetiva, dando una apariencia de social, que mejora su reputación de forma muy sibilina.

Siempre he creído que lo estético es aquello que une lo bello con lo ético. En el caso de las entidades bancarias parece ser que lo estético sería unir a lo bello (la generosidad y predisposición para dar parte de los fondos propios a una causa noble), lo ético (ponerse detrás, para que lo esencial, lo sustantivo de la obra social, la acción comprometida de las entidades sociales y culturales, brille y se singularice). Sin embargo, asistimos desde hace años por parte de las entidades bancarias a un intento de eludir esa condición sustantiva, poniendo por delante sólo la condición adjetiva. Recuerdo de mis tiempos de Secretario General de Cáritas, como la Obra Social de una entidad bancaria decía “hemos dado empleo” o “hemos dado de comer” a miles de personas, como si ellos desarrollaran la labor, cuando en realidad no hacían sino financiar, en parte, la acción que desde hacía muchos años las entidades sociales veníamos desarrollando. Se transita así de lo adjetivo a lo sustantivo, y lo que es más grave, se hace de lo sustantivo real (las entidades sociales) algo adjetivo.

No es algo exclusivo de las entidades bancarias. Viejos términos como el defenestrado “marketing con causa”, recobran su sentido en términos nuevos como “Green wash” o “lavado de cara verde” que muchas multinacionales empiezan a realizar emulando los atributos de marca de muchas start ups, que atendiendo a las demandas de los clientes, garantizan la sostenibilidad medioambiental y social tanto en materias como en cadena de valor. Pero estas multinacionales no lo hacen de forma ética, sino que, aunque lo sustantivo de su producción es insostenible, desarrollan pequeñas acciones “verdes” que publicitan al máximo, de manera que lo adjetivo se convierta en sustantivo para el gran público.

Llegados hasta aquí ¿no sería más conveniente premiar a un directivo de una Obra social bancaria cuando su labor sustantiva fuera 100% estética (bella y ética) y dejar, congruentemente con su propósito, que en la acción social, lo sustantivo siempre fueran las entidades sociales y culturales, y ser estéticos al dar un paso atrás y quedarse, que no es poco, como adjetivo de una labor tan preciosa como la de las entidades sociales?.

Carlos Piñeyroa Sierra

Publicado el 21/02/18   // Temas: Sin categoría // No hay comentarios.

Parad por favor!

Parad por favor!. Publicado en la sección de Opinión de Heraldo de Aragón en Enero 2018

Vivimos un mundo de cierta locura. No nos habíamos recuperado  todavía de la resaca del Black Friday y del Ciber Monday, y las grandes empresas de distribución ya nos amenazaban con las campañas navideñas a prácticamente un mes de su llegada. Este año la novedad estuvo en que algunas de esas grandes empresas acuñaron un nuevo/viejo término, “el Adviento”, para incitarnos, una vez más, a consumir. Y lo hicieron en sus diversas formas, pero especialmente a través del “calendario de Adviento” en el que se realizaba una propuesta diaria de consumo para cada una de sus cuatro semanas.

Asisto perplejo al vaciado perpetuo de palabras que nos hablan del “ser” para transformarlas en “tener”. El Adviento, para los cristianos, es uno de los tiempos litúrgicos más bonitos del año. Es tiempo de Espera y Esperanza. De un significado profundo, de mirada interior y de predisposición. Estamos vaciando todas las palabras que nos hablan del “ser” para llenarlas con el “tener”. Es sutil, pero muy grave a mi entender. Por debajo de todo este proceso de colonización hay una intención esencial de valorar al ser humano por lo que tiene, no por lo que es. Primero nos obligaron a tener propiedad (casa, coche, apartamento,…) y ahora se incrementa la propiedad  con la idea de poseer (likes, me gusta, cuerpo escultural,…). Pero construir el “ser” desde el “tener” es una nueva forma de esclavitud, porque mientras que el “ser” construido desde el “ser” nos libera, porque alcanza el reconocimiento y satisfacción íntima, la construcción del “ser” desde el “tener” no encuentra nunca satisfacción (siempre hay algo más que tener o poseer) y se mueve siempre en la capa de la superficialidad. No quedan lejos los tristes casos de instagramers, obsesionadas por tener y poseer una imagen perfecta, cuyo aparente “ser pleno”, se destapa como una vida esclava, superflua y condenada a dar satisfacción a los demás, en vez de a sí misma.

La vida, la real, nos demuestra, que lo importante no es construir el “ser” desde el “tener”, sino ser auténtico, encontrar la esencia del propio “ser” para que el “tener” esté impregnado de nuestro “ser” en cada decisión. Y esto que parece lejano, en realidad no lo está tanto, ya que empiezan a vislumbrarse movimientos empresariales que reclaman de sus consumidores, bien sean personas o empresas, precisamente eso: tomar decisiones basadas en el “ser”.  Empresas como Latittude, capitaneadas por María Almazán, ex directiva de Inditex, que propuso no comprar nada de su marca sostenible en el Black Friday para educarnos en la idea de que nada ni nadie debe condicionar nuestra necesidad de bienes, porque ésta es siempre personal; o Ecoalf, liderada por Javier Goyeneche, referente mundial en moda sostenible, que trasciende los patrones de la moda de temporada para asegurar el uso y reutilización de la ropa, más allá de lo efímero y pasajero de las tendencias, nos muestran que cada vez más más, el “ser” es determinante en el “tener”, también en el mundo empresarial. El movimiento global BCorp que propugna una corriente empresarial orientada, no a ser “la mejor empresa del mundo”, sino “la mejor empresa para el mundo” a través de compromisos societarios con las personas, el medio ambiente y las decisiones éticas,  o la reciente iniciativa de Ecodes de constituir un consorcio de empresas volcadas en la economía circular y baja en carbono, nos habla igualmente de la importancia del “ser” también en las empresas, para impregnar y educar el “ser” de los consumidores a través del “tener circular”.

Es necesario parar, vamos en sentido contrario. No es una cuestión de compra, es una cuestión de “ser”, de recuperar lo esencial, de no vaciar palabras que apelan a un significado profundo, porque estamos desplazando al “ser” con la omnipresencia del “tener”. Estamos a tiempo. Ojalá recuperemos el “ser” desde lo profundo, y consigamos que el “tener” esté bañado de ese “ser” y no al revés. Es nuestra responsabilidad.

Carlos Piñeyroa Sierra

@carlospineyroa

Publicado el 19/01/18   // Temas: Sin categoría // No hay comentarios.

Vacaciones

Artículo publicado en Periódico de Aragón en Julio 2017

Me aterra pensar muchas veces que las vacaciones sean más vorágine de la que estamos acostumbrados en nuestra vida diaria. Planificamos las vacaciones como si de un proyecto de trabajo se tratara, olvidándonos que éstas son fundamentalmente para hacer cosas diferentes de aquellas que hacemos el resto del año. Por eso aquí van tres pequeños consejos para este tiempo estival.

Primero de todo. Es tiempo de descanso. Seguir conectado a los asuntos de tu empresa no es buena idea. Necesitas descansar. Y si me apuras, tu gente, necesita descansar de ti. Hay gente a la que desconectar les da pavor. “Workaholic” le llaman ahora, o” adicto al trabajo” de toda la vida. Yo tenía un profesor de historia, el padre Marrodán que ya en los años 80 nos decía “todos somos importantes, pero nadie es imprescindible”. Así que, no te creas imprescindible y descansa.

Segundo, descansar no implica necesariamente “dolce far niente”. Las vacaciones son fundamentales para encontrarnos a nosotros mismos, para mirarnos hacia dentro, para recuperar la conexión con nuestro yo más profundo. Ahora que empresarialmente tanto hablamos de “propósito” de la organización, reencontrar nuestro propósito vital es necesario para saber si la organización a la que regresaremos en Septiembre es aquella en la que queremos estar, porque está íntimamente unida a nuestro yo, o por el contrario ya no nos seduce y simplemente “trabajamos en ella”.

Y tercero y último. Busca el silencio. El verano es tiempo de comidas, amigos, familia,… eso viene de serie con el verano y está realmente bien. Pero dado que vivimos en un mundo donde el ruido es cada vez mayor, la información nos desborda, las redes nos avasallan, … encontrar el silencio, escucharnos y escuchar lo que nos rodea, nos situará en una nueva frecuencia de onda, que sin duda nos ayudará a recuperarnos de toda la confusión a la que nos acostumbra el resto del año.

Descansa, la vida es apasionante, pero hay tiempo para todo. Nos vemos a la vuelta.

Carlos Piñeyroa Sierra

@carlospineyroa

Publicado el 25/07/17   // Temas: Sin categoría // No hay comentarios.

Silencio

Artículo publicado en Periódico de Aragón en Junio 2017

Ocho de la mañana. Ave Zaragoza-Madrid. Vagón del silencio. A mi lado una personal shopper responde una entrevista telefónica. “Sí, he abierto tiendas en Latinoamérica y Estados Unidos, ahora necesito un cambio”. Suena interesante… si no fuera porque estoy en el vagón del silencio…El vagón del silencio es un vagón tranquilo en el que no es posible hablar por teléfono, mantener conversaciones en tono de voz alto, comer, ni usar aparatos de música sin auriculares.

Como cliente habitual de ese vagón estoy acostumbrado a ver, e incluso a protagonizar, momentos embarazosos en los que algún pasajero llama al orden a la “personal shopper de turno”. Renfe de esta manera deja de asegurar la prestación del servicio que vende, y encomienda su prestación a los propios viajeros del vagón.Frustra las expectativas del cliente e incumple su promesa de servicio.

Hace casi un año envié una carta “reclamación-queja-oportunidad de mejora” a Renfe ofreciéndole diferentes alternativas que mejoraran su desempeño. La respuesta de Renfe fue “se lo agradecemos, lo estudiaremos, pero le advertimos, que nosotros no somos responsables del comportamiento de nuestros clientes”. A día de hoy todo sigue igual en el vagón del silencio.

En la actualidad un elemento determinante del éxito de los negocios es asegurar que las promesas hechas al cliente cubren sus expectativas, no sólo porque se lo cuentas, sino porque en la prestación del servicio cumples escrupulosamente con tus promesas. Vivimos tiempos del “prosumer”es decir, vivimos tiempos en los que el consumidor es capaz de configurar con la empresa las características del servicio, y esto pasa o bien por tener en cuenta al cliente, de verdad, en la configuración y prestación de tu servicio, o bien adaptar su prestación a los requerimientos del cliente una vez has prestado ya el servicio, a través de la atención a las propuestas de mejora planteadas por éste. Son tiempos diferentes, las redes, la condición de prosumer, el ecommerce, han entregado un poder al cliente que las empresas no deben ignorar.

Este no es un caso exclusivo de Renfe. Son muchas las compañías que siguen ignorando la importancia de prestar servicios que cumplan las promesas al cliente. ¿eres una de ellas?. Silencio…

Carlos Piñeyroa Sierra

@carlospineyroa

Publicado el 25/07/17   // Temas: Sin categoría // No hay comentarios.

Vida extra-terrestre

Publicado en ´Periódico de Aragón” en Mayo 2017

Tengo un amigo, Gustavo, que dice que no es casualidad que en la actual cartelera cada vez más aparezcan títulos de películas relativos al posible contacto con vida extraterrestre (no os perdáis la extraordinaria “La llegada”). Según él, la industria del cine nos está preparando, en connivencia con los poderes del mundo, para un eventual contacto con vida de otros planetas.

De igual manera en las últimas semanas no dejan de aparecer noticias en los diferentes medios de comunicación sobre los recientes descubrimientos de planetas similares a la Tierra con alta probabilidad de albergar algún tipo de vida. Esto sin duda, no podemos negarlo, alimenta la teoría de Gustavo.

Si así fuera, nos pilla a los terrícolas, en un momento convulso de nuestra historia. Por un lado, asistimos excitados a un proceso de cambio como nunca antes lo habíamos visto: las innovaciones cada vez son mayores, y la vida útil de esas innovaciones es cada vez menor, lo que implica un cambio permanente, que transforma nuestra vida casi a golpe de mes. Por otro lado el mundo se debate en una transformación social sin precedentes, como bien dice Francisco, estamos en presencia de la tercera guerra mundial a pedazos, con crisis humanitarias por todos los rincones del planeta. Vivimos por lo tanto en un momento en que somos capaces de lo mejor y de lo peor.

Dice un gurú de la tecnología, que el día que descubramos vida extraterrestre, la Humanidad sacará de sí lo mejor de sí misma, porque encontrará algo diferente a ella a quien tener que superar, y lo hará uniendo esfuerzos, de manera conjunta, porque de lo que se tratará no será de sobrevivir o dominar unos a otros (razas, clases, ideologías,…) sino de sobrevivir como especie.

Mientras, yo prefiero mirar la vida, como extra – terrestre: vivimos momentos extraordinarios, con capacidad humana como nunca en nuestra historia la tuvimos (tecnología, capacidad de producción alimentaria para todo el planeta, esperanza de vida,…), y tenemos en las pequeñas cosas de cada día, enorme vida, que efectivamente hace nuestra vida terrestre extra. No sé si será cierta o no la predicción de Gustavo, lo que sé es que tenemos entre las manos una vida extraordinaria, la de las pequeñas cosas…, seamos inteligentes en lo micro y en lo macro y hagamos pues de lo terrestre algo extra…ya, hoy.

Carlos Piñeyroa Sierra.

@carlospineyroa

Publicado el 22/05/17   // Temas: Sin categoría // No hay comentarios.

Un modelo de emprendimiento español propio

Publicado en Periódico de Aragón en Marzo 2017

Initland presenta su tercer Informe de Generación de Riqueza (IGR) en Aragón, País Vasco y como novedad el primer IGR agregado en España. El IGR es el único informe en España en el que con 35 indicadores de impacto económico, fiscal, de empleo, de conocimiento, de innovación, medioambientales y de colaboración y cooperación empresarial, mide hasta qué punto los ecosistemas de innovación de Initland aportan valor a las sociedades en las que se establecen.

Así nuestro IGR nacional pone de manifiesto cómo las empresas alojadas en Initland tienen un índice de supervivencia del 74% a los dos años y del 70% a los tres años, muy por encima de la media española, están creando empleo directo, amén del empleo indirecto generado por el incremento en la demanda de provisiones y servicios (un 107%, y un 105% entre los que pertenecen a la propia Comunidad Autónoma de origen de la incubadora) o de cómo el modelo de economía generado es avanzado (48% exportan, el 25% disponen de patentes o modelos de utilidad). Una economía ágil, flexible, fronteriza y acostumbrada a la cooperación y colaboración empresarial para lograr los retos empresariales.

Initland vuelve a configurarse como uno de los ecosistemas de innovación más activos y productivos de toda España. Por si eso no fuera suficiente, los últimos dos años han supuesto una hibridación extraordinaria entre este ecosistema y las multinacionales y grandes corporaciones con las que Initland desarrolla su línea de consultoría en innovación e intraemprendimiento que ha generado, además de relaciones comerciales muy interesantes para ambas partes, oportunidades de aprendizaje mutuo y colaboración, que han hecho de nuestro ecosistema una verdadera efervescencia de innovación.

Sigo reclamando para el ecosistema emprendedor español un modelo propio, alejado del modelo de los unicornios americanos, que tan pocos resultados reales está generando en nuestra economía. En contraposición con este modelo, Initland, basado en micropymes y pymes intensivas en conocimiento, exportadoras, e hibridadas con el tejido empresarial español, desarrolla un impacto real, inmediato, y generador de Riqueza en el territorio. Este IGR es una demostración, una vez más, de que en España sabemos hacer las cosas y las hacemos bien, sólo tenemos que ser audaces y creernos nuestras propias posibilidades.

Carlos Piñeyroa Sierra.

@carlospineyroa

Publicado el 31/03/17   // Temas: Sin categoría // No hay comentarios.

¡Dilo!

Publicado en el Periódico de Aragón en Febrero 2017

Según Herzberg el reconocimiento es uno de los factores motivacionales más importantes en el desempeño de las personas. Curiosamente su ausencia genera un nivel de insatisfacción moderado, pero cuando se produce éste es, junto con la propia consecución del logro, el principal factor motivacional en el trabajo.

Con esa carta de presentación es difícil de entender cómo no hacemos uso en nuestras organizaciones de algo que cumple todos los rasgos de la eficiencia: con muy poco logramos un alto impacto. ¿por qué entonces nos cuesta tanto?.

Tengo para mí que el reconocimiento de un trabajo bien hecho no es tan sencillo como parece. Reconocer el trabajo de otra persona implica, cuando menos, enormes dosis de humildad, de generosidad y de coherencia.

De generosidad porque el reconocimiento implica dejar espacio a los demás para compartir los éxitos. En este mundo lleno de egos, intentar ocupar todo el espacio a costa de los demás es una práctica altamente extendida. Cuántas veces nos hemos sorprendido con profesionales que se apropian del éxito de sus colaboradores como si las cosas ocurrieran por arte de magia. El logro nunca es individual, siempre es colectivo. Lo audaz es darle a cada uno, con nombres y apellidos, su parte, por pequeña que sea, y eso implica mucha generosidad.

De humildad porque reconocer al otro, reconocer el trabajo y resultados de otro, implica abajarse uno para elevar al otro. No siempre podemos estar arriba, no siempre somos los mejores, no siempre podemos ganar. El mejor ganador es el que ha perdido varias veces, porque sabe mirar con humildad su propio éxito éfimero, y reconoce sin dudas el de los demás.

Y el reconocimiento tiene que ser coherente. Tanto si reconoces el esfuerzo, como si reconoces el resultado, debes ser coherente. Y aquí una de las principales dificultades, porque todo reconocimiento además de llegar a la cabeza, llega al corazón. Y si no sostienes en el tiempo de forma coherente ese reconocimiento sino que lo desacreditas (“bueno, exageré en ese momento”, “los números son interpretables”…) estás golpeando en lo más profundo de tus colaboradores: su sentido de pertenencia, y entonces te cargas toda la motivación intrínseca, verdadero motor del desempeño. Esta coherencia es igualmente necesaria para con asertividad, de la misma manera que se reconoce el logro, corregir los errores que se puedan dar, pero nunca, nunca, contradigas tus propias palabras de reconocimiento.

Reconocer implica volver a conocer, volver a escribir lo que ya hemos vivido, pero ahora con el atributo del corazón. Se coherente, humilde, y generoso, y haz que tu gente se sienta parte de tu proyecto, no por lo que les das, sino por lo que ellos significan profundamente para el proyecto.

Carlos Piñeyroa Sierra

@carlospineyroa

Publicado el 22/02/17   // Temas: Sin categoría // No hay comentarios.

¿para qué?

Publicado en Periódico de Aragón en Enero de 2015

Comienza un nuevo año lleno de propósitos. Es hora de tomar decisiones importantes, la mayor parte de las empresas y organizaciones estamos inmersos en planes y presupuestos que marcarán nuestro futuro como organización.

Frente a lo que muchos piensan, lo importante no es lo que haremos, ni siquiera cómo lo haremos, lo más importante de nuestra actividad es el para qué lo hacemos. Sí, sé que suena muy etéreo, incluso distante de nuestra realidad cotidiana. Las palabras que más oímos en las reuniones de trabajo últimamente son “margen bruto” “ebitda” “objetivos” “beneficios” “inversores”… Pero amigo, si esto es así, permíteme que te diga que estás equivocado.

Lo más importante en una organización es la razón por la que existe. Si hemos olvidado la razón última de nuestra existencia, hemos olvidado la razón que un día hizo que levantáramos la persiana de nuestra empresa o entráramos contentos y satisfechos en nuestro primer día de trabajo. Las organizaciones existen porque tienen una propuesta de valor. Si has cambiado tus preguntas “¿qué valor aporto a mi cliente?” “¿qué puedo hacer para que se sienta más feliz, más satisfecho con aquello que le vendo?” por otras preguntas como “¿cuánto más voy a ganar?” “¿cuánto más sacaré?”, entonces tu negocio está muerto, sí, muerto, porque muerta la pasión, muerta la razón de tu existencia, eres, simplemente, una máquina de hacer dinero. Y créeme, conozco organizaciones infernales que llevan muchos años ganando dinero… y que envueltas en su vorágine dineraria son absorbidos por fondos que, ahora sí, exprimen la organización sin reparos sin pudor y sin norte.

Pero entonces ¿significa esto que no es importante el margen, el beneficio, el ebitda, los inversores…? . No, en absoluto, pero no podemos confundir la parte con el todo. Todo eso es el marco que nos ayuda a centrar nuestra actividad, pero nunca debemos perder de vista que nos debemos a la razón de nuestra existencia como empresa, y que no hemos nacido como tal para sólo maximizar un beneficio económico, sino para prestar nuestra propuesta valor como la mejor buena noticia para nuestro cliente.

Y para aquellos que piensen, quizás tú, que olvidarse del margen, del beneficio, del ebitda,…es una barbaridad, te diré que aquellas organizaciones que se centran en su para qué y que se preocupan por focalizarse en mejorar su propuesta de valor, su servicio, su producto, para complacer de la mejor manera posible a su cliente, éstas, son las que de manera natural consiguen los mejores resultados no sólo de desempeño, sino económicos. Y lo hacen de manera natural. Además estas organizaciones se reconocen y son reconocidas como best place to work o mejores lugares para trabajar, porque, amigo, la felicidad es productiva.

Aún estás a tiempo. Aún puedes cambiar la pregunta, las narrativas, y por qué no, tu plan y presupuesto para el próximo año. Aún.

Carlos Piñeyroa Sierra

@carlospineyroa

Publicado el 26/01/17   // Temas: Sin categoría // No hay comentarios.