A este artículo le sobran tres mil novecientos caracteres sin espacios. Este artículo podría empezar y terminar con la frase: Se jubila Víctor Viñuales. Y entonces para los que ya le conocen, su corazón se quedará henchido de amor. Y para los que no lo conocen, les quedará, la curiosidad propia de quien desea amar a alguien merecedor de tanto amor.
Este artículo no pretende ser, Dios no lo quiera, un obituario, ni siquiera un reconocimiento, o ni siquiera una despedida profesional. Este artículo pretende, simplemente, recoger y mostrar tanto amor como hemos disfrutado con Víctor Viñuales las personas que hemos tenido la enorme suerte de conocerlo.
Víctor ha sido fundador y director ejecutivo durante muchos años de ECODES, fundación cuya misión es lograr la descarbonización de la economía, para poder transitar hacia una economía verde e inclusiva. Procedente de la movilización ciudadana, Víctor es una persona que ha sabido ganarse, allá donde estuviera, el aprecio y reconocimiento de todos. Como buen evangelista de lo que cree, de lo que ama, no importaba que estuviera entre partos, medos o elamitas, griegos, o romanos,…Víctor, con esa socarronería aragonesa, ha sido capaz de mediar, llegar al encuentro, provocar el acuerdo, la confluencia, de extremos aparentemente irreconciliables. España, el mundo, le debe la aproximación sincera y responsable del mundo de la empresa hacia criterios de sostenibilidad social y medioambiental. España, el mundo, le debe a Víctor haber logrado la creación e implantación de movimientos tan importantes hoy en nuestro país y Aragón como el movimiento BCorp, el pabellón de Iniciativas Ciudadanas de la Expo, o el Bosque de los Zaragozanos,…por citar sólo alguna de la infinidad de logros en su larga trayectoria.
Y todo esto lo ha conseguido con el convencimiento firme de que en soledad no se llega a ningún sitio. En su acto de despedida, de jubilación, resumió su carrera con un agradecimiento (unas “gracias totales” como a él le gusta decir) a la vida, por haber puesto en su camino tantas buenas personas que han generado, eso tan bonito que él llama cómplices, que va más allá de las alianzas, porque quien es cómplice incorpora el humor, la vida, el compromiso, para llegar al logro. Personas que van desde su familia, hasta toda la maravillosa gente de Ecodes, o la infinidad de personas que han trufado su vida con encuentros y complicidades fructíferas.
No soy seguramente la persona más idónea para glosar la vida de Víctor. Entre su infinidad de amigos, cómplices, colaboradores, se encuentran personas mucho más ilustradas que yo, mucho más amigas que yo, o mucho, sin duda, más adecuadas por mil razones para hablar de él. Pero yo hablo y escribo de lo que me brota del corazón, y tengo para mí, desde hace mucho tiempo, el honor, el cariño, la suerte, de recibir de vez en cuando la llamada de Víctor para proponerme algo, algo que siempre es interesante, para la ciudad, para Aragón, para España, para el mundo…y algo que siempre implica conocer a más gente, más cómplices, más personas haciendo el bien por el mundo, sin importar cuanta vida haya que dejar, de forma totalmente generosa y altruista, en el intento.
Esto no es un artículo. Es un acto de amor. Quien ha sido capaz de repartir tanto amor, amor por las personas y amor por este planeta, no puede sino recibir en su vuelta, más amor. Para quienes ya le conocéis espero que este artículo os haya henchido todavía más el alma de amor, para quienes no lo conozcan, espero haber despertado en vosotros la curiosidad de conocer a, la que seguramente es, en este momento, una de las personas más relevantes y que más ha hecho por cada uno de nosotros en España y en el mundo,… y no lo ha hecho por él, lo ha hecho por ti, por mí, y por el planeta. Esa generosidad, sólo puede venir del amor.
Querido Víctor, como tú mismo dijiste en la tarde de tu despedida, citando a San Juan de la Cruz “al final de la vida te examinarán en el amor”, pues bien, cuenta rendida, en sobreabundancia, y añado, citando a Pedro Casaldáliga, “Al final del camino me dirán: ¿has vivido? ¿has amado? Y yo, sin decir nada, abriré el corazón lleno de nombres.”… No encuentro mejor persona para representar esta imagen, además del propio Pedro Casaldáliga, que tú, querido Víctor. Gracias Víctor por una vida de amor, disfruta ahora del campo, la familia, y los amigos.
Carlos Piñeyroa Sierra